viernes, 3 de febrero de 2017

"Vamos a bajar los impuestos al trabajo para generar más empleo"

Deseaba creer que todo era una increíble coincidencia, 
porque las alternativas a la coincidencia eran extrañas y aterradoras.
Dean Koontz
En su primera entrevista, el flamante ministro de economía lanzó esta frase, dejando en claro que el gobierno sigue sosteniendo que la rebaja de los impuestos no solo es necesaria sino que además es beneficiosa para la economía. Veamos qué dice la evidencia.
A nivel mundial, hay una buena cantidad de trabajos que muestran que la reducción de los aportes y contribuciones en una diversa cantidad de países no lograron aumentar el empleo (Argentina en 1994/1999, Chile en 1981, Perú en 2003/2008, Suecia en 2002, Finlandia 2003/2012, Turquía 1998/2004/2005, Estados Unidos, Japón y la Unión Europea 1990-2008). Resulta llamativo que uno de los que investigó ese tema y llegó a las mismas conclusiones sea… el propio viceministro de Dujovne[1].
De todos modos, debería alcanzar con lo que sucedió en nuestro país, uno de los casos paradigmáticos por lo drástico de las reducciones, para no volver a insistir sobre lo mismo.
A fines de 1993, en el marco del “Pacto Federal para el Empleo, la Producción y el Crecimiento”, se da inicio a la reducción sostenida de las contribuciones patronales a través de una serie de decretos (2609/93, 372/95, 492/95, 1520/98, 96/99). Esto provocó que, entre 1994 y 1999, se redujeran más del 50% (Beccaria y Galin, 2002). Durante el mismo período el desempleo aumentó 48,4%, llegando a 13,8% en 1999[2].
Gráfico 1. Contribuciones y Desempleo.
 Además es importante destacar que uno de los principales problemas que trajo aparejada la rebaja de las contribuciones fue el desfinanciamiento de las prestaciones previsionales y la caída del peso relativo de las contribuciones en el financiamiento de dichas prestaciones. Entre 1993 (antes de la implementación de la medida) y 1999, la participación de los aportes y contribuciones en el financiamiento de las prestaciones se redujo 34,9 p.p. Como contrapartida, eso fue reemplazado por otros impuestos, transformándose en uno de los principales problemas de solvencia fiscal (Cetrángolo y Grushka, 2004).

Gráfico 2. Financiamiento de las prestaciones sociales como % del PBI
Ahora bien, si esto no funcionó acá ni en el resto del mundo, la pregunta evidente que resuena es por qué se quiere volver a insistir con lo mismo. La respuesta podría encontrarse en la reducción del gasto previsional, que es financiado en gran medida por los aportes y contribuciones (aproximadamente el 68%) y que en la actualidad representa casi el 40% del gasto primario del Sector Público Nacional. 
Tal como sucedió durante los años 90, la reducción de estos componentes provocaría el desfinanciamiento de la Seguridad Social, otorgando al gobierno el argumento para reducir las jubilaciones y/o incrementar la edad jubilatoria.
Se debe recordar que la famosa “Ley de reparación histórica”, además de ser criticada con estos mismos argumentos, le puso fecha a la discusión sobre la reforma previsional: 2019. 
¿Coincidencia o estrategia aterradora?

Nota: Versión libre y resumida en base a un trabajo que publicamos acá.



[1] Esto se desprende del trabajo titulado “Payroll Taxes, Wages and Employment: Identification through Policy Changes”, que se encuentra disponible en: https://goo.gl/7PvdE9

[2] Desde ya que no se puede establecer una relación causal entre la reducción de los aportes y la suba del desempleo sin controlar por otras variables. No obstante, el modelo económico actual presenta una tendencia similar a la configuración de la Convertibilidad: apertura comercial, reducción de impuestos, achicamiento del Estado, endeudamiento externo y tendencia a la apreciación cambiaria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada