miércoles, 23 de noviembre de 2016

La inflación no baja y la economía no repunta

Luego de que en agosto se llegó a pensar que la actividad, la inversión y el consumo habían comenzado un sendero levemente expansivo, en septiembre volvieron las malas noticias, dado que los principales indicadores mostraron niveles de caída similares a los de mitad de año.

A pesar de haber cerrado el frente externo-financiero para lo que resta de 2016, a través de una masiva colocación de deuda externa, el horizonte económico está lejos de lucir despejado, dado que el gobierno no ha logrado consolidar la baja de la inflación y la economía no repunta.


En este escenario, la política monetaria contractiva parece mostrar limitaciones para bajar la inflación por la vía de la apreciación cambiaria, mientras que su impacto recesivo en la actividad puede estar más activo que nunca. Primero, porque las tasas altas inducen a las empresas a financiarse a través de impuestos, reduciendo el espacio fiscal. Segundo, porque en los últimos meses el principal proveedor de divisas no fueron las inversiones financieras atraídas por las altas tasas, sino la colocación de deuda pública.


De cara a 2017, será clave seguir como reaccionan el consumo y la actividad al último tramo de los acuerdos paritarios, que caen entre noviembre y enero del año próximo. Como factor de riesgo de mediano plazo para la política económica, debe sumarse el nuevo panorama global, signado por el resultado de las elecciones en EEUU.

La profundidad y la persistencia de la recesión tienen consecuencias no solo por el lado de la demanda, sino también por el de la oferta. Esto es así porque la caída de la actividad tiene a su vez implicancias graves para el entramado productivo, la industria local y el empleo. En el presente informe elaboramos una “Radiografía de la Industria”, que analiza las consecuencias microeconómicas de la política de Cambiemos.

Finalmente, la evolución del empleo sigue atada a una economía estancada. Como aspecto llamativo, vale la pena destacar que la composición del empleo privado registrado se volvió un claro reflejo de los impactos sectoriales de las políticas del gobierno: la apertura comercial perjudica al sector industrial, mientras que la contracción de la obra pública en el empleo de la construcción. El sector servicios se mantiene estable, mientras que el empleo del sector primario crece.

Pueden ver el informe de coyuntura completo del ITE acá.

lunes, 21 de noviembre de 2016

viernes, 11 de noviembre de 2016

¿Cómo viene la política fiscal?

En lo que va del año, el gasto primario se incrementó 29,8%, aunque en términos reales eso significa una contracción aproximada de -4,4%. Al analizar las principales partidas, lo que se observa es que eso está explicado casi en su totalidad por el ajuste en los gastos de capital, que muestran una caída de -1,4% (y de -27,7% en términos reales).

El resto de las partidas principales aumentaron por encima del gasto primario: Prestaciones de la Seguridad Social (38,0%); Transferencias Corrientes al Sector Privado (36,6%); Remuneraciones (33,4%). Los datos de septiembre profundizan esta tendencia, dado que las principales partidas aceleraron su ritmo de crecimiento, impulsando al gasto primario, mientras que el ajuste en los gastos de capital es aún mayor[1].
Lo que se observa entonces es que la contracción del gasto, pero fundamentalmente aquel destinado a inversión pública, es uno de los factores que explica el retroceso en la actividad.

Esto se ve confirmado cuando se analiza el impulso fiscal del Sector Público Nacional, que fue negativo durante los primeros 6 meses del año y luego se revirtió en el tercer trimestre. Lo que mide el impulso fiscal es la inyección neta que realiza la política fiscal. Si, por ejemplo, al mismo tiempo se aumenta el gasto público $100 pero se aumentan los impuestos por $100, el impulso se mantiene constante (con lo cual, para que el impulso sea positivo tiene que crecer más el gasto que los ingresos, cosa que puede suceder aumentando el gasto y/o recortando los impuestos).

En el acumulado, el impulso fiscal fue nulo (-0,03% del PBI) y la explicación radica en que, si bien durante este año hubo una marcada desaceleración de la recaudación, lo que contribuye positivamente como muestra la parte naranja  (tanto por la caída en la actividad como la quita de retenciones), esto no alcanzó a compensar el menor dinamismo en el gasto primario, cuya reducción terminó haciendo que el impulso fuese nulo (la parte verde).

Impulso fiscal - Trimestral y acumulado anual, en % del PBI.

En relación con su impacto en la actividad, la política fiscal no solo estaría impactando negativamente por el menos nivel del impulso sino también por el cambio en su composición, ya que el multiplicador fiscal de la política tributaria es menor que el del gasto.

La contrapartida del bajo impulso fiscal es un leve aumento del déficit fiscal primario (+0,2 p.p. del PBI en el acumulado de los primeros 9 meses). Esto estaría explicado fundamentalmente por la merma en la recaudación, y en menor medida por la contracción del PBI y del gasto. 

Se debe destacar que, a pesar del incremento en el déficit, el análisis de las partidas según su grado de flexibilidad estaría indicando que el gobierno tiene intenciones de reducir el gasto. Además de la contracción en los gastos de capital, también se observa una marcada desaceleración en lo que va del año en Bienes y servicios (2,8% nominal) y en Otros gastos corrientes (-43,0%), mientras que los gastos más inflexibles a la baja son los que sostienen el nivel del gasto público (Seguridad Social, Transferencias Corrientes al Sector Privado y Remuneraciones, mencionados previamente). La única excepción está dada por las Transferencias Corrientes a Municipios y Provincias, que se expandieron 115,3% y eso se debe en gran parte a la devolución de los recursos de la coparticipación destinados a la ANSES.

En definitiva, lo que se observa hasta ahora es que el Sector Público no ha jugado un rol contracíclico en la recesión actual; en realidad, es probable que esté contribuyendo a la caída de la actividad. Esto se debe más que nada a un cambio en la composición de la política fiscal (tanto en la contribución global, medida por el impulso fiscal, como en la composición del gasto), más que a la clásica implementación de un severo ajuste.
Originalmente publicado acá.



[1] El notable aumento de las Transferencias Corrientes al Sector Privado se debe más que nada a una baja base de comparación, dado que el aumento del gasto de septiembre se encuentra en línea con los meses anteriores (+11,4% en relación al trimestre anterior), mientras que para septiembre de 2015 se observa una caída (-13,4%). Sumado a eso, el fallo de la corte había dejado sin efecto el recorte a las tarifas de los servicios públicos.