domingo, 23 de octubre de 2016

El salario no es una medida de competitividad (II)

(Segunda entrega sobre la relación entre salarios y exportaciones, la primera acá).

Aun suponiendo que el gobierno logre ganar esa primera batalla, y que para 2017 se alineen el crecimiento de los salarios, el tipo de cambio y los precios, resta analizar cómo es que esa mejora en la competitividad cambiaria se traduciría en un aumento de las exportaciones. Es decir, hay que analizar si efectivamente a partir de una devaluación –traducida como una reducción de los costos (salariales) en moneda extranjera- provoca un aumento de la cantidad exportada.

Lamentablemente esto no sucede en la realidad. Existe abrumadora evidencia empírica, sumado a diversos argumentos a nivel teórico que explican por qué una devaluación no genera un incremento en las exportaciones.

Bernat (2015) analiza la mayoría de los trabajos empíricos sobre las elasticidades del comercio exterior para los países de la región y muestra que el principal resultado es que las exportaciones presentan una elasticidad-ingreso marcadamente mayor que la elasticidad-precio[1]. Esto significa que las exportaciones responden cuando aumenta/cae la demanda de los socios comerciales y no así cuando se devalua/aprecia el tipo de cambio real (TCR).

Además de la evidencia empírica, existen varios argumentos teóricos que avalan lo anterior. En primer lugar, la canasta exportadora de los países de la región está compuesta mayoritariamente por productos primarios y por manufacturas basadas en recursos naturales, los cuales se caracterizan por tener una baja participación de insumos no transables, como el salario, en su estructura de costos. O sea, no mejora la “competitividad cambiaria”, porque el peso de los costos que se ven reducidos con la devaluación es bajo.

El resto de la canasta exportadora, cuyos componentes principales son las manufacturas (que a priori tendrían una elasticidad precio mayor), tampoco resultan sensibles al TCR debido a que en esos sectores existe una marcada heterogeneidad estructural a nivel firma, tanto en relación al mercado doméstico como al estado del arte internacional. De este modo, resulta probable que una devaluación del TCR no alcance a compensar la baja productividad relativa que se observa, tanto a nivel firma en relación a las grandes empresas exportadoras locales, como a las internacionales.

En segundo lugar, esta heterogeneidad en la estructura productiva se puede manifestar de otro modo que complementa la explicación de la baja elasticidad de las exportaciones en relación al TCR. Una devaluación genera que el precio de venta del producto exportado –medido en moneda local- aumente, mientras que los costos se mantienen. Esto significa, lisa y llanamente, un aumento del margen de ganancia por unidad exportada, lo cual no asegura que eso se traduzca en un aumento en la cantidad exportada.

Dada la heterogeneidad estructural presente en los países de la región (que implica que la mayor parte de las exportaciones sean realizadas por pocas empresas muy productivas), el moderado aumento que se suele observar en las cantidades exportadas podría estar reflejando, entonces, que las empresas exportadoras -que ya estaban instaladas en el mercado- absorben el impacto por medio del incremento de su margen de ganancia, mientras que algunas pocas y pequeñas empresas menos productivas logran ingresar al mercado externo.

Lo que se observa entonces es que la heterogeneidad estructural es uno de los principales elementos que explican por qué el TCR no resulta la herramienta adecuada para estimular el nivel de las exportaciones. Dadas las elevadas brechas de productividad existentes entre las principales firmas exportadoras y el resto, el nivel del TCR debería elevarse considerablemente para lograr que las firmas de menor productividad puedan competir en los mercados internacionales, lo cual probablemente ni siquiera pueda llegar a ser logrado debido a su incompatibilidad con los límites sociales que cada gobierno enfrenta (Dvoskin y Feldman, 2015).

Aun suponiendo que se pudiera sostener un TCR elevado, la multiplicidad de sectores que existen en una economía hacen que sea imposible utilizar esta herramienta para elegir aquellos que se desea impulsar. Una forma de presentar esto es a partir de la modificación del modelo de intercambio comercial con N bienes elaborado por Dornbusch, Fisher y Samuelson (1977) que realiza Chena (2015). El gráfico a continuación refleja la heterogeneidad estructural presente en los países periféricos. La variable Z, ubicada en el eje de las abscisas, determina el requerimiento unitario de trabajo relativo a los países centrales para cada bien, en forma decreciente (es decir, mide las ventajas comparativas del país periférico), mientras que en el eje de las ordenadas se encuentra la productividad y el salario relativo entre el país central y el periférico (mediados por el tipo de cambio nominal).
Gráfico 1. Comercio y especialización internacional


Fuente: Chena (2015).

Cada sector tiene un nivel de productividad distinto y solo van a exportar aquellos cuya productividad supere al salario relativo de la economía. Lo que se observa, entonces, es que habría un solo instrumento (el tipo de cambio) frente a una gama de posibilidades. Con lo cual resulta mucho más efectivo compensar las brechas de productividades a través de otros mecanismos más selectivos, como puede ser algún beneficio fiscal o financiero, por ejemplo.

Por último, la evidencia a nivel mundial tampoco avala esta supuesta relación entre exportaciones y “competitividad” salarial. Kaldor (1978) comparó el crecimiento de los costos laborales unitarios (CLU) y el crecimiento en la participación mundial de las exportaciones de 12 países para el período 1963-1975 y en varios encontró una relación positiva, infiriendo que no se podía identificar los determinantes de las exportaciones solo a través de la competitividad precio[2]. Posteriormente, varios trabajos confirmaron dicha relación para distintos países en diversos períodos de tiempo, mostrando que los factores vinculados a la competitividad no-precio son más relevantes para explicar las mejoras en las exportaciones (Fagerberg, 1996; Sanchez y Bermejo, 2006; Fagerberg, Knell ySrholec, 2007; Benkovskis y Wörz, 2014). Así, el aumento de las exportaciones estaría explicada fundamentalmente por factores distintos del precio, asociados a la calidad y el grado de diferenciación del producto (innovación, capacidades técnicas, productivas y comerciales, investigación y desarrollo, etc.).

La conclusión es evidente: si lo que se busca es aumentar las exportación, devaluar y bajar los salarios no sirve de nada.



[1] El autor analiza 14 trabajos que incluyen a Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Uruguay que van desde 1967 al 2013.

[2] El (CLU), medido como la participación del salario nominal en el producto a precios constantes, es simplemente la participación salarial en el PBI multiplicado por un deflactor de precios. Esto significa que una mejora en la competitividad, entendida como una reducción del CLU, es lo mismo que una baja en la participación del salario en el producto. Esto pone en duda la visión competitiva de que cuanto más bajo sea el CLU, mejor. Es posible que un mayor CLU (una participación salarial más elevada), lleve a una tasa de crecimiento mayor de la economía. Esto se encuentra en línea con la evidencia empírica que notó Kaldor (Felipe, 2005).

sábado, 8 de octubre de 2016

Curso de Economía Política




El Instituto PATRIA y la Universidad Nacional Arturo Jauretche abren la inscripción al Curso de Economía Política.
Se dictará a lo largo de 10 clases, los días miércoles de 18 a 20 en la sede del Instituto (Rodríguez Peña 80, CABA).
INICIO: 12 de Octubre de 2016
EQUIPO DOCENTE
Axel Kicillof
Emmanuel Álvarez Agis
Arnaldo Bocco
Augusto Costas
Javier Rodriguez
Paula Español
Roberto Feletti
Carlos Heller
Santiago Fraschina
Federico Pastrana
Alejandro Vanoli
Ariel Lieutier
Juan Manuel Telechea
(entre otros)

Cronograma de clases:
1) Miércoles 12 de Octubre: ¿Qué es la economía? Ortodoxia y heterodoxia.
2) Miércoles 19 de Octubre: Los problemas económicos. Causas y soluciones.
3) Miércoles 26 de Octubre: La economía Argentina. Estructuralismo latinoamericano.
4) Miércoles 2 de Noviembre: Historia Económica Argentina I. Modelo Agroexportador y la ISI.
5) Miércoles 9 de Noviembre: Historia Económica Argentina II.
6) Miércoles 16 de Noviembre: Historia Económica Argentina. Kirchnerismo y macrismo.
7) Miércoles 23 de Noviembre: Precio, mercado de trabajo y distribución del ingreso.
8) Miércoles 30 de Diciembre: Sector externo y endeudamiento.
9) Miércoles 7 de diciembre: Industria y sector agrario.
10) Miércoles 14 de Diciembre: Cierre
Se pueden inscribir aquí.