viernes, 31 de octubre de 2014

La explicación mainstream de la tendencia

Justo cuando arrancamos a hablar de la tendencia de largo plazo, sale esta nota de L. Summers sobre la posibilidad de un “estancamiento secular” (en realidad esta idea la adelantó hace varios meses en esta charla que dio). Allí el autor utiliza una serie de gráficos como éste para afirmar que hubo un cambio en la tendencia de crecimiento de Estados Unidos y de la Unión Europea.

Como el cambio en la tendencia pone en jaque al mainstream, que asume que no es posible que algo así suceda dado que siempre la tendencia es la misma, y no es otra que la del pleno empleo de los factores productivos, Summers plantea la posibilidad de que estemos en presencia de un estancamiento secular, donde la economía no puede lograr el pleno empleo (con estabilidad financiera al mismo tiempo, ver más abajo).
¿Por qué pasaría esto? Porque la tasa de interés natural, es decir aquella que iguala el ahorro con la inversión y que permite llegar al pleno empleo, pasó a ser negativa. Y como la tasa de interés de referencia que fija el Banco Central no puede ser negativa (burdamente eso significaría que si pongo plata en un plazo fijo me devuelven menos que la que puse), entonces no se puede lograr el pleno empleo.
(Notar que la clave de todo esto pasa por el hecho de que para el mainstream la variable fundamental de política es la tasa de interés, dado que esta teoría asume que existe una tasa de interés natural que asegura el pleno empleo (y, por ende, es el objetivo del Banco Central igualar la tasa de referencia con la tasa natural). Esto va a ser relevante más adelante, cuando mostremos que a partir de las Controversias del Capital queda claro que en realidad no existe tal cosa como una tasa de interés natural de pleno empleo.)
Además, Summers sostiene que en realidad la tasa de interés natural pasó a ser negativa hace muchos años, pero que esto no se tradujo en un cambio en la tendencia de crecimiento porque estuvo encubierto fundamentalmente por la burbuja financiera (por eso lo de la estabilidad financiera, es decir no se pueden lograr al mismo tiempo las dos cosas).
Esta propuesta de Summers está generando mucho revuelo en el mainstream, justamente porque le viene como anillo al dedo para justificar los errores de interpretación y predicción que tiene la teoría. Una muestra más de la economía del gatopardo, es decir la capacidad que tiene el mainstream para cambiar (sin cambiar nada en realidad) ante las falencias de su teoría.
En las próximas entradas vamos a ver que la teoría poskeynesiana puede explicar de manera clara y consistente este cambio en la tendencia, lo que contrasta con esta explicación (bastante bizarra, diría yo) de que existe una tasa natural de interés que antes era positiva pero ahora es negativa.
De ser así, y aplicando el principio de parsimonia, ¿no estaríamos en presencia de una teoría superadora?

martes, 28 de octubre de 2014

El largo plazo importa, y mucho.

Contradiciendo un poco a la célebre frase de Keynes[1], el largo plazo sí importa, y por varios motivos. En primer lugar porque el estudio del largo plazo, o lo que es lo mismo, la tendencia de crecimiento de una economía, es lo que determina su condición actual. Por ejemplo: no es lo mismo una economía que logró un crecimiento per cápita sostenido en torno al 6% por 60 años, que otra lo hizo en torno al 2%. Esas diferencias son las que debería poder explicar correctamente una teoría de (lo que aquí llamaremos) la tendencia. A su vez, esta teoría no solo debería poder explicar por qué un país creció más que otro, sino además por qué un país creció durante 40 años a una tasa promedio de 3,5%, luego al 1% por los siguientes 27 años y finalmente al 5,7% en los últimos 12 años.

Los casos mencionados no son inventados. El primero refleja lo sucedido para el caso argentino vis a vis el coreano:

Fíjense que a priori la diferencia entre crecer al 2% o al 6% podría no parecer demasiado, pero cuando hablamos de un crecimiento acumulado por 60 años, la divergencia es abismal.

Y el segundo caso muestra lo sucedido para el caso argentino en los últimos 80 años[2]:

La línea gris refleja justamente esta tendencia que la teoría debería poder explicar. Y esto lo debería hacer a partir de un enfoque objetivo, entendido como aquel que no apela a condiciones culturales para explicar el crecimiento (por ejemplo el confucionismo en Corea), sino al estudio de las relaciones macroeconómicas y su evolución en el tiempo.

En la actualidad existen, a grandes rasgos, dos enfoques para explicar la economía: lo que se conoce como el mainstream (u ortodoxia), que abarca a la gran mayoría de los economistas, y la teoría poskeynesiana (u heterodoxia). En ambos casos existen ramificaciones, y por lo general la mayoría se suele asociar de algún modo con la figura de Keynes (que vendría a ser el Perón de la economía).

Una de las diferencias que existe entre estos dos enfoques se da precisamente en la explicación de la tendencia, particularmente en el rol que tiene la demanda efectiva. El mainstream no cuenta con una teoría keynesiana para explicar la tendencia de largo plazo. Esto se debe a que, si bien acepta que en el corto plazo la demanda efectiva puede influir en la determinación del producto, en el largo plazo éste se encuentra determinado solo por condiciones de oferta (tecnología, instituciones y capital humano básicamente). Los poskeynesianos, en cambio, creen que tanto en el corto como en el largo plazo la economía es tirada por la demanda.

Esta diferencia, que puede parece menor a primera vista, en realidad implica visiones radicalmente opuestas en materia de recomendaciones de política económica. Además esto no solo afecta las recomendaciones de política de largo plazo, sino que afecta (es más, diría que determina) las política de corto plazo. El mainstream, por ejemplo, apela a estas supuestas restricciones de oferta (que existen, pero que por lo general no operan, y menos aún en los países subdesarrollados) para limitar el estímulo de la demanda agregada como motor del crecimiento. Así, ni en el corto ni en el largo plazo habría que utilizar políticas de demanda (lo más cercano a esto sería el gasto en inversión productiva), sino que habría que enfocarse a mejorar las condiciones por el lado de la “oferta”.

Se observa entonces que es sumamente relevante el enfoque que se adopte para explicar la tendencia de largo plazo. Por esta razón, en sucesivas entradas voy a presentar, de modo general, el enfoque conocido como clásico-keynesiano (que combina la teoría keynesiana de la demanda efectiva con la teoría de la distribución clásica), ya que creo que es el más adecuado para explicar la evolución económica de largo plazo.



[1] De todos modos, hay que aclarar que la frase de Keynes tiene que ser interpretada sin perder de vista el contexto histórico en el que escribe la Teoría General (o sea, la crisis más grande del capitalismo hasta ese entonces) y académico (la teoría hegemónica no reconocía problemas sostenidos por falta de demanda). No es que el largo plazo no importara, sino que la teoría dominante grosso modo lo que decía era que los problemas de desempleo se corregirían solos…en el largo plazo. Por otro lado, en el capítulo 17 de la Teoría General, Keynes brinda una teoría de largo plazo.
[2] Los períodos considerados fueron desde 1932 (gobierno de Justo) hasta 1974 (muerte de Perón), desde 1975 (Rodrigazo) hasta 2002 (la crisis), y desde 2003 hasta la actualidad.

sábado, 25 de octubre de 2014

Música para el fin de semana

Hoy les dejo el primer cd de Otro Mambo (56 minutos, como para poner de fondo mientras hacés algo).
Como su nombre lo indica, esta es una banda argentina que mezcla mambo, conga y otras yerbas.


miércoles, 15 de octubre de 2014

Cuando los hechos cambian, cambio de opinión. ¿Qué hace usted señor?

Esta es una frase atribuida a J.M. Keynes ante su cambio de posición respecto a la política monetaria llevada a cabo durante la Crisis del ’30. Al margen de que sea o no de él, esta frase debería ser una premisa básica para “hacer” economía. No quiero entrar en un debate epistemológico al respecto, pero a mi juicio el requisito fundamental que debe cumplir una teoría para poder ser aceptada es que se adecue a los hechos.
Digo esto porque cuando leo notas como la que sacó publicada hoy el Cronista me agarro la cabeza pensando cómo es que estos economistas no se dan cuenta que la teoría que tienen en la cabeza está mal. Lo peor de todo es que estos economistas forman opinión, algo más grave aún[1].
¿Cuál es el hecho que la nota quiere explicar? Que la inflación se aceleró y que se sostuvo en niveles más altos que el año pasado.
¿Y cuál es la teoría que quieren utilizar para explicar este hecho? Que la inflación depende de la emisión de dinero, es decir el arcaico argumento monetarista[2]. Expliquemos brevemente cómo sería esto: que haya inflación, o sea que aumente de manera sostenida el nivel general de precios, es lo mismo que decir que caiga de manera sostenida el precio del dinero (porque los precios de los bienes se miden en dinero). Entonces, si hay un “exceso de oferta” de dinero, esto provocaría que caiga su precio y que aumente la inflación[3].
A partir de lo anterior, como según la nota la inflación se encuentra es ascenso (miran el ipc congreso), la explicación sería que hay un exceso de oferta de dinero que está provocando la caída del precio del dinero. El problema es que la tasa de emisión viene cayendo desde el 2013:

¿Cómo explican entonces que la inflación aumentó mientras que la emisión se desaceleró? Se ven obligados a decir que la demanda de dinero cayó aún más (si la oferta cae, pero la demanda cae aún más, habría de todos modos un exceso de oferta).
Esto es ridículo, por varios motivos. En primer lugar, porque no existe algo así como un exceso de oferta de dinero: siempre el dinero está en manos de alguien, y en el hipotético caso de que nadie lo quisiera, volvería al BCRA. Esto ya lo discutimos hace poco acá con Luciano Cohan. Y de lo anterior se desprende un segundo punto, más metodológico, que es que como siempre la oferta y demanda de dinero se encuentran en equilibrio no se puede “medir” la demanda del dinero. Si tomamos a la “oferta” como la base monetaria entonces eso mismo es también la demanda. Otro problema que surge es qué variable tomar para medir el dinero. En la nota se utiliza la base monetaria (y por eso el gráfico anterior) pero esto es incorrecto desde cualquier punto de vista. De mínima se deberían incorporar las cajas de ahorro y de máxima se podría pensar en incluir cualquier cosa que la gente acepte como dinero (las bitcoins son un ejemplo), porque justamente eso es el dinero, algo que tiene validez por su aceptación y reconocimiento como medio de pago.
Pero al margen de todo lo anterior, y volviendo al título del asunto, el problema está en que los hechos muestran que la teoría es absurda. Debería hacerles ruido tener que verse obligados a decir que la inflación se debe a que cayó la tasa de emisión, pero que la demanda de dinero cayó más.
La pregunta es, ¿cambiarán en algún momento de opinión?



[1] Por este motivo es que muchas veces se habló de la idea de que haya algún tipo de mala praxis en la economía, idea a la que adhiero completamente. Si alguien sabe que su opinión puede influir en el resto, debería por lo menos tomar algunos reparos al respecto.
[2] No nos vamos a cansar de repetir que en la actualidad ni siquiera el mainstream sostiene que la inflación depende de la emisión. Ver, por ejemplo, este trabajo.
[3] Si bien tienen el mismo origen monetario, esta versión difiere en su explicación de la teoría cuantitativa (que discutimos acá) y resulta un poco más refinada dado que no debe asumir a priori el pleno empleo de los factores en la economía.

lunes, 13 de octubre de 2014

Se abre la inscripción 2015 para la Maestría en Desarrollo Económico de la UNSAM

La Maestría en Desarrollo Económico de la Universidad de San Martín (UNSAM) arranca su inscripción para el año 2015.
La recomiendo para todo aquel interesado en profundizar su conocimiento en la economía, desde un enfoque heterodoxo y orientado al desarrollo. Aclaro, por las dudas, que yo la están cursando.
Va toda la info:







Maestría en Desarrollo Económico – Abierta la Inscripción
Carrera Nueva Nro. 11.254/12 acreditada por la CONEAU.
Duración: 2 años.
12 materias presenciales a lo largo de 4 trimestres.
Sede de cursada: Sarmiento 1853, 5to piso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Inicio de inscripción: miércoles 1 de octubre de 2014.
Cierre de inscripción: viernes 19 de diciembre de 2014.
Charla informativa:
Martes 4 de noviembre de 2014. 19:00 hs. Sarmiento 1853, 5to piso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Becas de manutención:
Se otorgará un número limitado de becas de manutención.