lunes, 25 de noviembre de 2013

Entradas de la semana

Como siempre, las entradas que figuran acá son una selección de todas las que aparecen en Estructura Desequilibrada 2.0, la página de facebook del blog donde regularmente se suben noticias, posts, trabajos, etc. relacionados con la economía política local y del resto del mundo. Con un "Me gusta" alcanza para comenzar a recibir toda la info.

Como siempre nos tiene acostumbrados el Cartonero de San Telmo, impecable análisis político de los últimos cambios en el gobierno http://blogcartonero.blogspot.com.ar/2013/11/semanita.html

"El menos regresivo de los ajustes posibles", excelente análisis de la encrucijada actual que enfrenta la economía argentina (Yendo a menos) http://yendoamenos.blogspot.com.ar/2013/11/el-menos-regresivo-de-los-ajustes.html

Una explicación alternativa a la formación de activos externos en la Argentina http://grupolujan-circus.blogspot.com.ar/2013/11/una-explicacion-alternativa-la.html

"Recalculando", espectacular autocrítica de @gerarfernandez http://tirandoalmedio.blogspot.com.ar/2013/11/recalculando.html

Macri: a marzo con el manejo del presupuesto de la ciudad http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-233813-2013-11-17.html

Gran nota explicando todas las consecuencias negativas que tiene en la actualidad la inequidad en la distribución de la riqueza http://rwer.wordpress.com/2013/11/14/inequality-is-political/

Argentina y Brasil: relación comercial y comparaciones varias http://www.unsam.edu.ar/tss/dependencia-tecnologica-sur-sur/

lunes, 18 de noviembre de 2013

Imperdible entrevista a Galuccio

En el diario Página 12 de hoy salió una de esas entrevistas que cualquier interesado en el tema no debería dejar de leer. Paenza entrevista a Galuccio y toca todos los temas fundamentales que involucran a YPF: situación energética actual del país, Vaca Muerta, la polémica que rodea al fracking y el acuerdo con Chevron. 
Pero lo más importante, a mi entender, no son los temas que toca sino la claridad y la profundidad con la que Galuccio responde. Se nota que sabe (y mucho) de lo que está hablando, y esto se ve respaldado por su experiencia en el área. Encima, los números de su gestión en estos 18 meses fueron impresionantes.
Lo que me deja muy tranquilo, YPF está en muy buenas manos.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Música para el fin de semana

Un poco de murga uruguaya, una de mis debilidades. El autor es Alejandro Balbis, un músico de larga data en el país oriental (Contrafarsa, Falta y Resto, La Vela Puerca, etc.) pero que recién en el 2009 se largó como solista, sacando el álbum "El gran pez". El tema que les dejo es de ese cd y se llama "El Lugar", y quien lo acompaña es Sebastian Teysera (cantante de La Vela Puerca).
Lo conocí gracias a mi querido hermano, fuente inagotable de música local.



jueves, 14 de noviembre de 2013

Retroceder nunca, devaluar jamás

Como tantas otras veces en su historia, la Argentina vuelve a enfrentarse con el problema de la restricción externa.
Esta restricción se puso de manifiesto a partir de 2012 y se hizo todavía más visible durante este año, con la continua caída en el nivel de reservas internacionales. Entre las causas fundamentales que explican este fenómeno podemos identificar: 1) una elevada elasticidad ingreso de las importaciones[1], provocada por un sector industrial poco desarrollado que tiene un coeficiente de importación muy alto y, en menor medida, por un patrón de consumo desproporcionado de bienes importados; 2) una débil capacidad para expandir la tasa de crecimiento de las exportaciones, debido a una estructura productiva desequilibrada que se especializa en la exportación de commodities.
En suma, esto significa que en la actualidad para poder crecer a una tasa adecuada (digamos entre 4 y 6%), la economía demanda una cantidad de importaciones que no alcanzan a ser financiadas completamente por las exportaciones que realiza el país. Por lo tanto, el gobierno se enfrenta al dilema de crecer a una tasa menor (donde importaciones y exportaciones se encuentren en equilibrio) o de buscar la forma de sortear este problema.
Resulta evidente que la respuesta no puede ser conformarse con crecer a una tasa menor, por lo que la única opción que queda es buscarle una solución al asunto. Ahora bien, ¿cómo se resuelve la restricción externa? Hasta el día de hoy esta pregunta no tiene una respuesta inequívoca, ya que este obstáculo económico ha aquejado a la Argentina desde los inicios de su historia y nunca ha podido ser superado definitivamente.
Sin embargo, hay una propuesta que siempre sale a la luz cuando reaparece este problema: la devaluación[2]. Para los economistas que defienden esta medida, el modo mediante el cual la devaluación relajaría la restricción externa sería a través del incremento en los precios relativos en moneda local de las exportaciones y de las importaciones, provocando una expansión de las primeras y una reducción de las últimas. Asimismo, también suelen destacar todas las supuestas bondades del mantenimiento de un tipo de cambio alto (proveer un estímulo al crecimiento, al empleo y a la industrialización, reducir la vulnerabilidad ante los shocks externos, etc.), minimizando los costos que una devaluación acarrea.
Ahora bien, en la realidad parece operar de otro modo el mecanismo por el cual mejora la balanza comercial. A pesar de la idea que se encuentra instalada, la realidad es que las exportaciones tienden a ser muy poco elásticas en relación a los precios, motivo por el cual no se suele observar un crecimiento marcado en las ventas al exterior (diversos trabajos avalan esto; ver acá y acá por ejemplo). Por el contrario, las importaciones suelen reducirse notablemente, aunque la razón principal no vendría dada por el aumento en el precio de los productos importados sino a través de un ajuste encubierto que provoca una caída de la demanda agregada local. Este ajuste se debe a la distribución regresiva que genera la devaluación, ya que los salarios de los trabajadores suelen estar fijos en el corto plazo y por lo tanto el cambio relativo de precios implica una caída del salario real en la misma cuantía[3].
Cabe destacar que existen algunos economistas argentinos que reconocen que una devaluación conlleva una caída del salario real. Sin embargo, la justificación que utilizan es que el nivel de salarios previo a la devaluación es demasiado elevado en términos de productividad y capacidad de financiamiento externo, por lo que no solo es necesaria su reducción, ¡sino que además es justa!
Pero además de todo esto, el aumento de los precios domésticos de las importaciones genera un aumento del nivel general de precios, cuyo pass-through (la velocidad con que la que la devaluación del tipo de cambio se traduce en aumentos del nivel general de precios) va a estar determinado por diversos factores como el grado de conflictividad en la puja distributiva, la inflación pasada, el nivel del desempleo, el grado de utilización de la capacidad instalada y de apertura comercial, etc. Si el pass-through resulta elevado, entonces la devaluación va a provocar un rápido incremento de la tasa de inflación, que se va a traducir en una apreciación del tipo de cambio real y que, en última instancia, va a anular los efectos “positivos” de la devaluación[4].
Un análisis de los últimos procesos devaluatorios que tuvo la economía argentina confirma que esta opción no es ninguna panacea. En todos los casos se puede observar que comparten, en mayor o menor medida, las mismas consecuencias: caída del producto, aumento en el nivel de precios, caída del salario real y aumento del desempleo (click para agrandar).


Por lo tanto, lo que se observa es que una devaluación alivia transitoriamente la restricción externa pero no resuelve el problema de raíz; simplemente lo deja latente a través de un ajuste encubierto que frena el crecimiento de la economía y cuyo costo lo pagan, como siempre, los trabajadores. Acudir a medidas de este tipo se asemeja a visitar a un médico por un fuerte dolor causado por la fractura de un dedo del pie, y que el doctor sólo nos recete un calmante para aliviar ese dolor (!). 
La cuestión es, entonces, ver de qué manera reparar esa fractura. Una tarea nada fácil, ya que al día de hoy todavía no se le ha encontrado la vuelta. Pero sabemos que la devaluación no es la solución, y eso es un gran avance.



[1] A partir de cálculos propios, la elasticidad ingreso de las importaciones en Argentina se ubicaría en torno a 3 para el período 2003-2011. Esto indica que por cada punto porcentual de crecimiento se incrementa 3% la cantidad importada.
[2] Es dable destacar que cuando se habla de una devaluación por lo general se refiere a elevar el tipo de cambio de forma rápida y abrupta, en un lapso corto de tiempo. Esto es muy diferente de la estrategia actual llevada a cabo por el gobierno, donde el tipo de cambio se ajusta constantemente pero su tasa de variación es mucho menor.
[3] Esto ya había sido notado por Hirschmann (1949) y Diaz Alejandro (1963), aunque recién se incorpora la posibilidad de una devaluación contractiva en el mainstream a partir del trabajo de Krugman y Taylor (1978). De todos modos, ésta terminó siendo moldeada para mantener los supuestos realizados acerca del poder del efecto precio por sobre el efecto ingreso. La justificación utilizada fue que el patrón de consumo de los países extranjeros toma tiempo en adaptarse, por lo que el efecto precio cobra relevancia en el mediano plazo, dando lugar a lo que hoy en día se conoce como la curva “J”.
[4] Por este motivo es que autores como R. Frenkel, que abogan por un tipo de cambio real alto, afirman que la política fiscal y la monetaria deben ser las encargadas de “regular” la demanda agregada. Esto no es más ni menos que llevar a cabo un ajuste ante un aumento de la inflación, con el fin de mantener el tipo de cambio en un nivel elevado.