sábado, 27 de octubre de 2012

Flaco querido


Quisiera que me recuerden sin llorar 
ni lamentarme. 
Quisiera que me recuerden 
por haber hecho caminos, 
por haber marcado un rumbo, 
porque emocioné su alma 
porque se sintieron queridos, protegidos 
y ayudados. 
Porque interpreté sus ansias, 
porque canalicé su amor 
Quisiera que me recuerden 
junto a la risa de los felices, 
la seguridad de los justos, 
el sufrimiento de los humildes. 
Quisiera que me recuerden con piedad por mis errores, 
con comprensión por mis debilidades, 
con cariño por mis virtudes. 
Si no es así, prefiero el olvido, 
que será el más duro castigo 
por no cumplir mi deber de hombre.


Enrique Areta (detenido desaparecido)