martes, 18 de septiembre de 2012

Los fundamentos detrás del ajuste

Como se sabe, el objetivo principal de la economía es explicar y pronosticar los hechos que suceden en la realidad. Para esto cuenta con un cuerpo teórico, que a diferencia de las ciencias duras, no es a prueba de error. De aquí se desprende entonces que si un hecho se repite una y otra vez mostrando los mismos resultados, la teoría debería ajustarse a los mismos.
Sin embargo, existen muchos ejemplos donde la ortodoxia económica hace agua. Todavía más, a veces no solo no se ajustan a los hechos sino que su teoría predice todo lo contrario (lo que alguien definiría como locura).
Un ejemplo, sino el más claro de todos, es el del ajuste. Si a un argentino se le pregunta cuáles son sus consecuencias, su respuesta será inequívoca: caída del nivel de actividad, aumento del desempleo, de la pobreza, etc. Probablemente en poco tiempo los europeos dirán lo mismo.
Sin embargo, la teoría hegemónica no solo afirma que en el corto plazo se reactivará la economía sino que incorpora la posibilidad de que un ajuste genere un incremento inmediato en la actividad. Acorde con esto, el eufemismo utilizado es consolidación fiscal o austeridad expansiva, según corresponda.
¿Cómo logra arribar a estas conclusiones? Para responder la pregunta, hay que observar los fundamentos teóricos que se encuentran detrás. Y para esto, voy a pedirle prestado a Robert Boyer un cuadro muy claro que utiliza en su último trabajo (click para agrandar):

Como se puede observar, un ajuste afecta el nivel de actividad a través de 4 mecanismos:
  • Una reducción automática de la demanda efectiva que se da por la caída en el gasto público. Este mecanismo tiene un efecto negativo inmediato y otro más duradero debido al cambio en las expectativas. 
  • Una reducción de la tasa de interés causado por la caída en el gasto, lo que incentiva la inversión privada. Esto es lo que se conoce como crowding out, donde se supone que un mayor gasto público desplaza y desincentiva la inversión privada; ergo, a menor gasto público, mayor inversión privada. Este fundamento tiene escasa evidencia empírica que lo avale y muchas críticas. Aquí solo se mencionarán dos: 1) se está suponiendo que toda inversión pública es menos productiva que la privada y 2) que va a aumentar la inversión privada en un contexto de recesión con ajuste. 
  • Unas expectativas de menos impuestos en el futuro, por lo que aumenta el consumo hoy. Esto es lo que se conoce como equivalencia ricardiana, donde básicamente las personas cuentan con la información necesaria y saben que un mayor/menor déficit público hoy, significará un incremento/caída en los impuestos en el futuro, por lo que cae/aumenta el consumo hoy. Este concepto tiene todavía menos evidencia empírica que lo avale y unos supuestos que están muy lejos de acercarse a la realidad (los pueden ver en el link, en la parte del modelo de Barro). 
  • Una mejora en la balanza comercial. El ajuste genera un aumento de las exportaciones (a través de una reducción en los costos salariales) y una caída en las importaciones (a través de la caída del consumo). Este efecto positivo es el que tiene mayor sustento empírico aunque solo suele ser muy efectivo para países pequeños y abiertos. En los países más grandes donde el consumo es el componente principal de la demanda, la caída en la misma supera ampliamente la mejora en la balanza. 
Como se ve entonces, según la ortodoxia el resultado final de un ajuste va a estar dado por la combinación de los efectos de estos 4 mecanismos.
Que cada uno saque sus propias conclusiones.