martes, 28 de febrero de 2012

Sobre la tragedia de Once


Ya bastante se hablo de la tragedia de once, por lo tanto aquí van solo un par de reflexiones al respecto:
- ¿Quién tiene la culpa?
Sin dudas el principal culpable es TBA, la empresa que maneja el servicio. Esto no quita que el Estado también tenga culpa, ya que falló en su rol de regulador: le entregó sumas monstruosas en calidad de subsidios e hizo vista gorda sobre el destino de los mismos. Que el boleto se haya mantenido bajísimo, no sirve como excusa por el pésimo servicio que se ofrece. Ojo, bajo ningún concepto esto puede hacer que se le carguen los muertos al gobierno, eso corresponde a TBA y/o al maquinista.
- El secretario de Transporte:
La cara visible del Estado en este asunto es el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, el cual ya debería haber renunciado. No solo por lo mencionado más arriba sino además por lo vergonzoso de su discurso, hecho imperdonable para cualquier comunicador del gobierno. Sin embargo, no nos debemos olvidar de Ricardo Jaime, el secretario de Transporte anterior que estuvo más de 6 años en el cargo. Rodeado de denuncias por enriquecimiento ilícito, le entregó a Schiavi un sistema de subsidios corrupto y difícil de manejar.
- La Presidenta:
Creo que debería haber aparecido antes. A pesar de los buenos argumentos presentados por Gerardo Fernández en su blog, me parece que todo lo que dijo ayer lo podría haber hecho un par de días antes y así evitar que se dijera por todos los medios opositores que se había borrado. De todas formas en su discurso, demostró que no es así.
- La política de los subsidios al transporte:
Fue una decisión acertada la de mantener esta política durante los primeros años tras la salida de la crisis ya que los principales beneficiarios son los trabajadores. Sin embargo, con el transcurso de los años se fue haciendo insostenible: se pagaban sumas cada vez más grandes, las cuales se reflejaban en el precio del boleto pero no en la mejora de la calidad del servicio ya que las empresas beneficiadas no tenían incentivos para mejorarlo.
- Cómo sigue esto:
Creo que todos estamos de acuerdo en que el contrato con TBA debe ser rescindido. La pregunta central pasa por si se le debería otorgar el servicio a otra empresa privada o si debería ser estatizado. Dado que el objetivo primordial del transporte público es el de otorgar un servicio bueno y barato para los trabajadores (elementos que parecen no ser compatibles entre sí para los intereses privados), debería ser estatizado. Y no puede ser excusa decir que la plata no está. Lo que hay que definir son las prioridades del gasto público, y el transporte público debería estar entre las principales.
- El rol de los medios:
Sobre los medios opositores al gobierno, poco hay para decir. Operaron como lo venían haciendo hasta este momento. Lo que quiero destacar, fue la postura de los medios oficialistas (Página 12, BAE, El Argentino). En todos se pudo ver una visión crítica sobre los hechos que indiscutiblemente así lo requerían: el rol del Estado como regulador, la política de subsidios, los dichos lamentables de Schiavi, etc. Esto demuestra que su honestidad intelectual (y grado de objetividad, si se lo puede llamar así) los sitúa muy por encima de los medios opositores, los cuales critican absolutamente todo lo que haga este gobierno.
Y lo que es todavía más importante, le marcan la cancha al gobierno. Ya lo dijimos antes, y ahora lo repetimos. Este gobierno necesita que alguien le ponga límites y le haga saber cuándo se equivoca. Si no, termina pecando de arrogante y pasan cosas como la 125. Ante una oposición boba, es el mismo oficialismo el que debe tener una postura crítica, cuando así lo requiera la situación. Es igual de necio el que critica todo como aquel que aplaude todo. 

lunes, 20 de febrero de 2012

El mito del viento de cola

Hace años que vengo escuchando a la mayoría de los economistas liberales (ortodoxos) decir que el crecimiento experimentado por la economía argentina durante esta década estuvo explicado enteramente por el viento de cola (uno de ellos fue Pablo Gerchunoff, en una reciente entrevista que analizamos aquí).
¿A qué se debe este empecinamiento en reducir un fenómeno tan complejo a algo tan simple?
A que estos economistas no comparten la agenda de políticas económicas llevada a cabo por este gobierno, ya que rechazan la idea del crecimiento liderado por la demanda. Es así que a este tipo de medidas se les aplica el mote de “populistas”, ya que (siempre según ellos) tienen un único fin que es el de ganarse el voto de la gente (que es estúpida y no se da cuenta que está siendo engañada) poniendo plata en su bolsillo, fomentando el gasto desmesurado a costa del ahorro (lo que en la jerga se conoce como “pan para hoy, hambre para mañana”).
A pesar de que ya han pasado más de 8 años de crecimiento continuo y que esto debería haber hecho que revisaran sus fundamentos, ellos insisten, año tras año, con que este tipo de medidas provocarán una crisis económica[1].
Retomando la pregunta del principio y a modo de resumen: estos economistas debieron buscarle otra explicación al crecimiento argentino con el fin de evitar que éste sea vinculado con las políticas económicas llevadas a cabo por este gobierno, las cuales ellos desaprueban.
¡Y entonces qué mejor explicación que el viento de cola! Algo que estaba a la vista de todos, y que al parecer solo tuvo lugar en estos últimos años. Por más que pareciera una respuesta sorprendentemente inocente, tenía cierta consistencia y eso hizo que muchos economistas dijeran que el crecimiento récord que tuvo lugar en estos años se debía pura y exclusivamente al viento de cola.
Analicemos esta suposición, a través a algunos gráficos. Primero, veamos la tasa de crecimiento promedio de los principales países de Latinoamérica y el Caribe para el período 2003-2011:

Como se puede observar, Argentina fue el país que más creció durante este período. Pasemos ahora a la evolución del precio internacional del poroto de soja:

Al parecer, viendo solamente este gráfico, la afirmación parecería válida, ya que la soja es el principal producto exportado de la economía argentina y entonces se podría llegar a suponer que el crecimiento esté explicado por aumento del precio internacional de este commodity.
Pero examinemos ahora qué sucedió con los precios internacionales de los principales productos de exportación de la región para el período 2003-2010:

Y aquí es donde se derrumba el argumento. Como podemos ver, la evolución del precio internacional del poroto de soja estuvo muy por debajo del petróleo, el cobre y el café. Y sin embargo, Argentina creció más que Brasil, Chile y los países petroleros.
¿Se puede hablar entonces de viento de cola? Es indudable que el aumento del precio internacional de los commodities es una clave fundamental para explicar el crecimiento de toda la región en estos años. Sin embargo, utilizar el argumento del viento de cola para explicar el desempeño particular de un país (y especialmente el de Argentina, donde vemos que el precio de la soja estuvo por debajo del resto de los commodities) es sumamente ingenuo (o un intento desesperado por refutar la política económica de este gobierno).
UPDATE: A pedido de Uno, agrego la participación de las exportaciones sobre el PBI para los mismos países:

[1] Esta terquedad se debe a que como la economía oscila continuamente entre períodos de auge y depresión, en algún momento al mantener esa afirmación ¡es muy probable que acierten!

sábado, 11 de febrero de 2012

Somos Unos Boludos Enormes (SUBE)


En estos días estuvo circulando por facebook el siguiente panfleto:














No creí que mereciera un post, pero como vi a tanta gente subiéndolo orgullosa a su “muro” en facebook o dándole un “me gusta”, van un par de comentarios al respecto:
Sobre los préstamos, creo que ni hace falta aclararlo, pero bueno. Vayamos por partes: el panfleto dice que se le está dando “un préstamo de los ciudadanos al gobierno de 500 millones de pesos a tasa de interés 0%”. Primero que nada, las empresas de transporte son, en su mayoría, privadas. Por lo tanto, una gran parte de esos $500 millones vuelve a esas empresas, y no se lo queda el gobierno. Segundo, cuando uno paga la factura de su celular, ¿está financiando a Movistar? No, está pagando por un servicio, igual que en este caso. Tercero, ni por asomo el promedio por carga es de 50 pesos. Por último, 500 millones de pesos son aproximadamente unos 115 millones de dólares; ese monto representa, por ejemplo solamente el 2% de lo gastado en importaciones en el mes de diciembre. ¿Alguien en serio puede llegar a pensar que el gobierno está haciendo esto para obtener esa cantidad? Vamos.
Y el panfleto termina diciendo que “existe un país en el cual sus ciudadanos hacen fila casi 4 horas bajo el sol de verano para poder prestarle plata al gobierno”. Yo quisiera saber cuántos de los que lo reenviaron tuvieron que hacer esa cola. Seguramente muy pocos (hasta arriesgaría que ninguno). Al margen de esto, creo que el error que tuvo el gobierno al anunciar el aumento del boleto para todo aquel que no tuviera la SUBE (dando unas 3 semanas para conseguirla) fue que subestimó la cantidad de gente que todavía faltaba obtenerla, lo que generó las largas colas que vimos.
Esto, sin embargo, no quita lo falaz del argumento. Entonces estaría bueno que antes de difundir este tipo de cosas (tanto si son en contra como a favor del gobierno) uno se tome aunque sea un minuto para pensar si lo que está subiendo tiene algo de lógica o si es un argumento completamente...boludo.

jueves, 9 de febrero de 2012

Alma de Diamante

Se nos fue el Flaco, cuánta tristeza.
Probablemente, el más grande del rock nacional. Pero lo más importante, un gran tipo.
Para recordarlo como se merece, va este hermoso tema de uno de los mejores discos de la historia de nuestro rock:

miércoles, 8 de febrero de 2012

Debut radial

Mañana voy a salir al aire en la radio 99.9 de Mar del Plata, aproximadamente a eso de las 7:30 am, en el programa "Noticias y Protagonistas". Todo aquel que madrugue y tengas ganas, puede escuchar la radio a través de su página web:

www.fm999.info

domingo, 5 de febrero de 2012

Salimos en el Cash


Domador del verde

Análisis del impacto en el mercado del régimen de adquisición de dólares. Las advertencias de catástrofes de economistas del establishment no se cumplieron. No se disparó el paralelo y disminuyó la fuga.
 Por Juan Manuel Telechea*
Se sabe que la economía, al ser una ciencia social, carece de leyes irrefutables. Esto significa que, a pesar de existir ciertos consensos generales en la disciplina, resulta imposible predecir con exactitud, por ejemplo, el impacto que tendrá en la economía de un país la introducción de una medida. Sin embargo, esto no quita que, como en toda ciencia, se deba aplicar un método riguroso y sistemático a la hora de analizar el objeto de estudio. Pareciera ser entonces que muchos economistas (al tanto de esta particularidad y amparándose en ella), aprovecharon para arrojar todo tipo de pronósticos sobre la implementación del nuevo sistema de compraventa de moneda extranjera, el cual comenzó a funcionar a principios de noviembre.
Así que inmediatamente luego del anuncio de esta medida se los pudo ver y leer en los principales medios de comunicación explicando cuáles serían las consecuencias que este flamante instrumento financiero tendría en la economía argentina. Entre estas consecuencias se destacaban las siguientes:
1. Funcionaría exclusivamente como un cepo a la compra de dólares.
2. No sólo se mostraría inefectiva (porque debería haberse aplicado antes de la corrida y no durante), sino que además alimentaría la fuga.
3. Haría que gran parte de la demanda de dólares se volcara al mercado paralelo.
Pasados más de dos meses de su puesta en práctica, se puede determinar qué fue lo que en realidad sucedió.
Si bien en los primeros días posteriores a su implementación mucha gente se vio inhabilitada para comprar dólares (hecho que demuestra que el sistema fue lanzado de forma apresurada), con el correr de las semanas se fueron corrigiendo los errores y la situación se normalizó. Esto se puede verificar observando la evolución de los depósitos en moneda extranjera en cuenta corriente, según estadística provista por el Banco Central de la República Argentina. Aquí se observa cómo se desplomaron los depósitos en forma inmediata tras el anuncio. Esta caída se debe principalmente a la incertidumbre y desconfianza que suele generar en estos casos la introducción de un mecanismo novedoso, sumado a las fallas iniciales del sistema (las cuales además fueron magnificadas por los principales medios de comunicación). No obstante, a partir de diciembre los depósitos volvieron a crecer evidenciando una regularización de la situación.
Por otro lado, la primera afirmación tampoco se condice con el nivel de actividad que hubo en la plaza cambiaria: a principios de noviembre los montos negociados fueron bajos, promediando los 350 millones de dólares mientras que en los últimos días de diciembre éstos ascendieron a 600 millones de dólares. El valor promedio diario del monto negociado en la plaza cambiaria ronda los 500 millones de dólares.
Lo anteriormente mencionado viene de la mano de la segunda afirmación. Nuevamente con la ayuda de las estadísticas provistas por el BCRA (la evolución del stock de reservas internacionales), se puede analizar qué fue lo que terminó sucediendo. La fuga de capitales se aceleró aproximadamente en agosto, momento a partir del cual el nivel de reservas internacionales comenzó a descender en forma constante y el sistema se implementó en noviembre. ¿Por qué ese lapso entre la aceleración de la fuga y el anuncio de esta nueva herramienta? Principalmente porque el país se encontraba en vísperas de elecciones, y en estas instancias los gobiernos intentan modificar la economía lo menos posible. No es casualidad que una semana después de los sufragios se haya realizado el anuncio de esta medida junto con el de la quita de subsidios.
Una vez implementado el sistema, las reservas continuaron cayendo durante todo noviembre. Sin embargo, al igual que lo sucedido con los depósitos, en diciembre el BCRA terminó comprando más de 2000 millones de dólares, superando así la fuga del mes anterior de aproximadamente 1500 millones de dólares.
Por último, para la tercera afirmación se debe mirar lo ocurrido en el mercado del dólar paralelo: al igual que en los dos casos anteriores, en los primeros días tras la implementación del sistema el dólar paralelo se disparó y se llegó a pagar 5,10 pesos, aunque al poco tiempo se desplomó y terminó rondando los 4,60-4,70 pesos para fines de diciembre, y ahora cotiza en 4,80.
En definitiva, la implementación del nuevo sistema generó, en una primera instancia, un aumento en la demanda de dólares. Luego, con el transcurso de las semanas, no sólo logró frenar con éxito la fuga de divisas sino que además le permitió al BCRA aumentar el stock de reservas internacionales.
Esto permite demostrar que las afirmaciones enunciadas al principio mostraban un análisis incompleto del impacto del sistema en el mercado cambiario, ya que sólo destacaban las consecuencias negativas obvias que tuvo esta nueva herramienta en el corto plazo sin contemplar el estudio de un lapso mayor, elemento indispensable en cualquier análisis riguroso.
* Licenciado en Economía (UBA).