jueves, 14 de julio de 2011

La Política

Seis meses más tarde estamos cenando en la Quinta de Olivos. Está Pepe Nun y hay algunos otros. Alberto Fernández trae un gran mapa de la Provincia de Buenos Aires, desplaza lo que hay sobre la mesa, lo que estorba, y ahí lo pone. Lo que siguió fue una exhibición de las asperezas de la política. Néstor pone un dedo sobre un punto del mapa.
-¿A quién tenemos aquí?- pregunta.
-Le pegaste- dice Alberto-. Porque ahí, justo ahí,  no tenemos a nadie.
-¿Ni uno nuestro?
-Ni uno.
-La puta madre. Qué macana. ¿Y quiénes están?
Alberto le larga cuatro o cinco nombres. Después le dice de qué partidos son. Estoy erizado. Asisto a una gran clase de política. Néstor pregunta:
-¿Quién está más cerca de nosotros?
-Ninguno, son todos una mierda –dice Alberto-. Lo único que te puedo decir es quién es el más barato.
Néstor lanza una risita triste y se muerde el labio inferior. A través de la mesa, me clava la mirada:
-¿Escuchaste esto?
-Sí.
-¿Y? ¿Qué me decís? ¿Es fácil la política, no? ¿A quién pongo?
-Poné al más barato.
-¿Por qué?
- Porque es el más barato. Te va a quedar guita para comprar otro mejor si aparece.
-Creo que no escuchaste de quién es el más barato. ¿De quién es, Alberto?
Alberto sonríe. Dice:
-De Patti.
-Suponía algo así. –Lo miro a Alberto: -Cuando dijiste son todos una mierda pensé en que alguno sería de Patti.
-¿Qué hacemos, profesor? –dice Alberto, aunque sin gastarme. Tomo coraje.
-Hay dos cosas para hacer. O sea, más de una. No está mal, creo. Primero, no poner a nadie.
-¿Y qué le digo a la gente del PJ?- Dice Néstor-. ¿Qué regalé una localidad solo porque me gusta la gente limpia?
-Entonces poné al que menos costo político tenga. ¿Todos te desprestigian igual? Supongamos: ¿cuál le va a venir mejor a la derecha? Algo está claro: de todos La Nación va a decir «Kirchner puso a un intendente con pasado cuestionable en tal localidad». ¿De quién lo va a poder decir menos?
Alberto, firme, dice:
-De ninguno. Te lo dije: son todos la misma mierda.
-Entonces poné al de Patti. Y que digan lo que se les cante. Debe ser el más corrupto. A los dos días es tuyo.
-Miralo al intelectual –sonríe Néstor-. Mirá qué rápido aprende política.
-¿Esto es política?
-Esto. ¿Cómo se lo explico a los progres?
Nos quedamos en silencio. Mirándonos. En el medio, entre los dos, ocupando el centro de la mesa, el mapa de la Provincia de Buenos Aires.
-¿Eso y no otra cosa? –pregunto.
-Eso y no otra cosa –insiste Néstor-. No hacerle asco a nada.


Extraído del libro “El Flaco”, de Jose Pablo Feinmann.

jueves, 7 de julio de 2011

Con amigos como estos...

Alejandro Rozitchner es un escritor y filósofo argentino que actualmente asesora a Macri. Sin embargo probablemente muchos lo conocerán por ser el que escribió aquella tan desacertada frase en twitter luego del derrube en Villa Urquiza: "El muchacho chino que murió en el derrumbe me dio mucha pena, me hizo dar cuenta que a los chinos los quiero un poco".
Hace unos días, por medio de un amigo, llegué a su blog 100 Volando y más específicamente a su útima entrada, que se titula "Algunas razones por las que voto a Mauricio también en 2011".  Entre las 10 razones que da Alejandro Rozitchner realmente no encuentro ni siquiera una que me convenza. Absolutamente todas padecen de un subjetivismo que por momentos resulta grosero y obviamente no figura ni una sola cifra de su gestión. Lo más gracioso es que esta persona asesora la gestión del PRO.
Les dejo acá la nota completa porque creo que no tiene desperdicio (las negritas subrayadas son mías):

1. Porque lo conozco y me resulta la persona más humana, saludable y normal que encontré entre los líderes políticos. Mauricio es sencillo, accesible, capaz, inteligente, práctico y bien intencionado. También yo partí, hace años, de una visión prejuiciosa, pero migré del compartido prejuicio a la confianza, y lo que conozco de él me sorprende. No es infalible, nadie puede serlo, pero entre quienes padecen la extraña patología de querer cambiar la sociedad es el que prefiero por lejos.

2. Porque creo que hay que animarse a desafiar el establishment político, ese que ha transformado a los antiguos luchadores populares en militantes de un fascismo ineficaz y corrupto. Porque veo que hoy en día el verdadero progresismo tiene que ver con equipos como el del PRO, que hace cosas que sirven a los vecinos, que atiende las necesidades de quienes más lo necesitan. Porque creo que no tenemos que dejarnos ganar por el temor y decir con libertad: voto a Mauricio, me parece el mejor, creo que el PRO es una fuerza política valiosa y necesaria. Porque creo que padecemos un equívoco profundo: el de creer que los “buenos” populistas, por serlo, pueden hacer todo tipo de desastres y están justificados por su ideología. Porque creo que hay que penetrar tras esa imagen de “bondad” y ver su incapacidad, su inmoralidad, su autoritarismo.

3. Porque veo que el primer período del gobierno del PRO en la ciudad tiene en la columna de los logros una lista increíblemente más larga que en la de los fracasos. Porque basta conocer los datos para ver que se ha hecho más en estos cuatro años que en las décadas anteriores: en trabajo social, en infraestructura, en becas, en cultura, en tránsito, en salud, en educación, etc. Los adversarios no toleran que el PRO haya hecho más que ellos mismos por la educación pública con la que se llenan la boca. Pero hay que aprender: a la educación pública se la defiende con hechos, no con palabras y con símbolos. No sirve declamar, hay que hacer.

4. Porque sé, porque me voy informando cada vez, que las denuncias y causas que se le hacen a Mauricio son falsas, típicos inventos de la vieja política en su juego de conservar el poder por el poder mismo. Porque me harta y me indigna ese uso del poder judicial para manipular a la opinión pública, porque me parece espantoso que quienes esconden casos graves de corrupción se rasguen las vestiduras inventando falsedades de los adversarios a los que temen y ven crecer.

5. Porque creo en una política de desarrollo y no en una de lucha. Mientras que la política basada en el desarrollo busca generar riqueza y pretende usarla para mejorar la vida de todos, la política de la lucha se centra en un enfrentamiento neurótico recreado hasta el cansancio, da a los símbolos una importancia superior a la de la realidad, desconfía de la producción y reproduce la pobreza. La política del desarrollo cree en el trabajo y la creatividad, pero la política de lucha cree en la resistencia y ve a la pobreza como una virtud, y por eso la respeta y manipula en vez de ayudar a quienes la padecen a mejorar su situación de manera eficaz.

6. Porque conozco el equipo que Mauricio representa y veo en él muchas personas capaces y bienintencionadas haciendo día a día una ciudad mejor. Porque conozco mucha gente sana en ese entorno, muchos jóvenes que no cultivan la acción política por respeto a una tradición, que sólo llegan a la política para hacer cosas, que creen que la política es servicio y no aprovechamiento de privilegios. No creo en el amor por la política, creo en el amor por el mundo y en una política que ayude a construir realidades más ricas.

7. Porque veo surgir una fuerza política nueva que espero ayude a curarnos de tanto odio ignorante, de tanto nacionalismo impostado, de tanta victimización automática y de tanto amor por el pasado(!). Se equivocan cuando dicen que Mauricio se victimiza: lo que hace es señalar con objetividad la mezquindad del gobierno nacional. Seria correcto hablar de victimización si sólo hubiera hecho denuncias sin proceder en los hechos, como una justificación para la inoperancia, pero este gobierno termina siendo, en el caso emblemático, el que más kilómetros de subte hizo, pese a los obstáculos. Más que los “progresistas” gobiernos anteriores. También fue este gobierno el que reparó las escuelas que las gestiones “progresistas” habían dejado en ruinas. Y la lista es larga.

8. Porque quiero que el trabajo continue y confío en que tras los ocho años de gestión se vuelva demasiado evidente el cambio en la tendencia y en la actitud. Porque creo que estos períodos sumados en la Ciudad están logrando un paso evolutivo en la política argentina. Porque Buenos Aires es una ciudad hermosa que tiene que superar su soberbia para aprender a trabajar para lograr sus aspiraciones.

9. Porque en última instancia la política se hace dentro de la realidad para lograr efectos concretos, y se trata en ella de elegir lo mejor de lo posible. El idealismo pronunciado cree bueno no dejarse contentar por nada, pero al actuar asi abandona el campo de trabajo y permite que los más desaprensivos conquisten las posiciones vacantes.

10. Porque no necesito endiosar a un líder para considerarlo útil, porque creo que son los ciudadanos los que usamos a los líderes y no al revés, porque quiero que podamos como personas dejar atrás muchas incapacidades, porque quiero que la Argentina pueda lo que otros países pudieron, porque veo que en este período de bonanza global somos los que menos hemos crecido en la región y entiendo que la causa está en el uso populista y clientelista de los fondos públicos, porque creo que la ley y las instituciones son una herramienta del desarrollo.

viernes, 1 de julio de 2011

I&D

En entradas recientes veníamos discutiendo sobre la viabilidad del MEK y cuáles son los obstáculos más grandes que deberá enfrentar el gobierno a partir de octubre. Uno de estos (que además en mi opinión es el más importante) es cómo lograr obtener un producto mayor con los recursos dados; es decir, cómo aumentar la productividad del país.
La teoría económica sugiere que gran parte de las diferencias existentes en el ingreso per cápita de los países y el crecimiento se puede explicar por la productividad, cuyo concepto se encuentra generalmente asociado al progreso tecnológico. De esto se desprende una de las principales inquietudes que aqueja a la teoría del crecimiento económico actualmente: ¿por qué los países en vías de desarrollo no logran aplicar con éxito las tecnologías de los países industrializados? De hecho, los países generadores de estas tecnologías son los que terminan teniendo un crecimiento mayor de la productividad con respecto al resto de los países, quienes (en teoría) simplemente deberían adoptar estas tecnologías.
Una explicación sencilla a esto sería que los países no pueden adoptar con tanta facilidad estas tecnologías ya que no cuentan con el capital humano ni la capacidad técnica para absorberlas. Es decir, no cuentan con la suficiente inversión en investigación y desarrollo (I&D) necesaria como para poder adoptar este tipo de herramientas.
Entonces, es justamente el gasto en este rubro uno de los principales factores para explicar el crecimiento: aquellos países que más invirtieron en I&D son además los que lograron obtener tasas de crecimiento superiores De esta forma, la evidencia empírica muestra que países como China, India, Taiwán, Corea, Israel y Finlandia, que  invierten fuertemente en I&D son además aquellos que evidencias las mayores tasas de crecimiento.
En el gráfico Nº1 se puede observar que existe una relación positiva entre crecimiento e I&D, y a su vez que esta relación se hace cada vez mayor a medida que los países presentan PBI per cápita mayores.
Gráfico Nº1: Relación entre I&D/PBI y crecimiento.
 
Fuente: Lederman (2003).

El gráfico Nº2, en cambio, muestra los casos de varios países que justamente no se adecuaron a esta relación sino que mostraron un gasto excesivo en I&D comparado con respecto a la media de los países. El caso argentino está puesto  como comparación, ya que en un principio presentaba valores similares a los de Corea e Israel.
Gráfico Nº2: El caso particular de algunos países que gastaron más en I&D que la media.

 
Fuente: Lederman (2003).

Como se puede inferir, todos estos países que se alejaron de la media con respecto al gasto en I&D evidenciaron un crecimiento mayor, hecho que se muestra en el gráfico Nº3: en el período 1980-2008 el PBI per cápita de China creció un 533%, el de Corea un 377%, el de Taiwán un 298%, el de India un 217%, el de Finlandia un 88% y el de Israel un 63%. En tanto, Argentina solo creció un 34%.
 Gráfico Nº3: Evolución del PBI per cápita para varios países.

Fuente: Maddison.

Cabe preguntar si esto puede estar relacionado con que Argentina, por ejemplo, es un país especializado en productos agropecuarios. Sin embargo, países como Tailandia o Indonesia cuyas exportaciones son principalmente también agropecuarias, evidencian un gasto mucho más alto en I&D y a su vez un mayor crecimiento del PBI per cápita (243% y 137% respectivamente).
Si se analiza el caso específico de China en particular, se observa un ejemplo paradigmático de un país que desde hace varios años viene invirtiendo fuertemente en este sector. Según la OECD, actualmente se encuentra posicionada cuarta a nivel mundial en gasto en I&D, por debajo de Estados Unidos, Japón y la UE-27. Sin embargo, llama aún más la atención si se observa en el gráfico Nº4 la evolución del gasto en I&D como porcentaje del PBI. Si bien todavía se encuentra lejos de estos países, China logró prácticamente triplicar su gasto en I&D en relación al PBI en tan solo 10 años, mientras que la de Estados Unidos, Japón y la UE-27 se mantuvo relativamente constante. Además, según su plan de desarrollo nacional 2020, el objetivo de China es lograr superar la barrera de los 2,5% para ese año.
Gráfico Nº4: Evolución del gasto en I&D como porcentaje del PBI para varios países.

Fuente: OECD.

Con respecto al caso argentino, si bien desde 2002 el gasto en I&D creció constantemente y para el 2008 se ubica en un 0,52% del PBI, este valor se encuentra muy lejos de lo que invierten los países desarrollados. Con respecto a nuestros vecinos latinoamericanos, se sitúa por debajo de Brasil y Chile, cuyo gasto representa el 1,1% y el 0,7% del PBI.
Gráfico Nº5: Evolución del gasto argentino en I&D con respecto al PBI desde 2002 hasta 2008
Fuente: RYCIT.
 
Bibliografía:
- Halevi-Davidov y Tishler, Innovation in Israel: Facts and Measures, Universidad de Tel Aviv, 2008.
- Lederman y Maloney, R&D and Development, Banco Mundial, 2003.
- Schaaper, Measuring China’s Innovation System, OECD, 2009.
- Shelton y Foland, The Race for World Leadership of Science and Tecnology, NSF, 2005.