miércoles, 20 de abril de 2011

Un aporte a la discusión sobre la injerencia estatal

En estos últimos días se habló bastante del DNU que eliminó el tope del 5% que tenía el Estado a la hora de votar en las empresas en las que tiene acciones. En algunos casos comparto lo dicho, pero en muchos otros no. Así que voy a tratar de exponer mi punto de vista objetando aquellos puntos en los que estoy en desacuerdo. Acá va un breve resumen que enumera esto último:

1)      El Estado no debe intervenir en la economía (o, en este caso más específicamente, en la esfera privada).
2)     A partir de este DNU, el Estado ahora va a tener injerencia en la toma de decisiones de las empresas.
3)     La intromisión del Estado genera incertidumbre en el sector privado que repercute en las decisiones de inversión.
4)     No debería haber directores estatales en las empresas.

Con respecto a 1) podemos agregar además que es uno de los principales postulados de la teoría neoclásica. Según esta teoría el mercado por sí solo asigna eficientemente los recursos, por lo que no es necesaria la intervención del Estado en la economía ya que no haría otra cosa que generar distorsiones e ineficiencias.
Creo que la mejor forma de refutar esto es utilizando un ejemplo cercano de la historia argentina: el menemismo. Durante este gobierno se siguió al pie de la letra la receta neoliberal recomendada por el FMI (desregulación financiera, apertura económica, flexibilización laboral, vaciamiento del Estado, etc.) que desencadenó una de las peores crisis económicas que sufrió el país. Con este estrepitoso fracaso del neoliberalismo tan reciente me resulta difícil de entender cómo todavía se insiste sobre esto.
Por otro lado, también se dijo que esta nueva medida iba a provocar justamente la injerencia del Estado en la toma de decisiones de las empresas. Como muy bien explica Clarín(!), esto no es cierto.
Asimismo, a partir de esto se generaría lo estipulado en 3): el Estado interviene, genera distorsiones y esto termina haciendo que los empresarios decidan no invertir en el país. Esto es, desde mi punto de vista, otra falacia: el empresario invierte ahí donde cree que obtendrá mayores ganancias, esté el Estado metido en el medio o no. Un ejemplo claro de esto se observa en el mercado sojero, donde la intervención del Estado es muy alta y sin embargo la expansión de esta actividad es avasallante. Si con este ejemplo no alcanza aquí dejo un gráfico que muestra que la tasa de inversión creció durante todo el período (con excepción del año de la crisis), superando los niveles de los '90:


















Por último nos queda lo dicho en 4), la más falaz de todas. El Estado no solo debe tener directores estatales en las empresas en las que posee acciones sino que además debe tenerlos en proporción a la cantidad de acciones poseídas, tal cual lo estipula el DNU. No existen razones por las cuales el gobierno no deba tener aunque sea un mínimo grado de monitoreo y representación sobre sus inversiones (en este caso, heredadas) tal cual lo tendría cualquiera de nosotros.


Aporte ex-post de Rodrigo: el gráfico no muestra la tasa de inversión desagregada entre sector público y privado ya que este dato se encuentra desactualizado en el INDEC.

lunes, 11 de abril de 2011

Para no volver al pasado

Todo indica que en Perú va a haber ballotage entre Humala y Keiko Fujimori. No estoy muy interiorizado con la situación de este país, pero me llama poderosamente la atención que la hija de un dictador que actualmente se encuentra en prisión purgando una condena de 25 años por delitos de lesa humanidad haya salido segunda y tenga grandes posibilidades de ganar el ballotage. Pareciera que la gente no tiene memoria...
Acá creo que pasa algo similar (salvando las distancias) donde hoy en día el candidato opositor con más chances es Macri, que propone las mismas ideas neoliberales que se aplicaron en el país hasta que llegó el kirchnerismo. Espero que acá sí tengamos memoria y nos acordemos de esto en octubre cuando votemos.
De todas formas, acá dejo un par de cositas para refrescar la memoria:

jueves, 7 de abril de 2011

Don´t worry, be happy...

Muy buena entrada de ELY donde se explica por qué la inflación no es hoy en día un problema grave para la gente (aunque muchos en la BEA crean lo contrario).
En consonancia con lo dicho en este blog, él afirma que esta inflación no es técnicamente alta, no está en ascenso y, sobre todo, que debido a las políticas del gobierno el impacto en el bolsillo de los que menos tienen se vio mitigado.
Sin embargo, agrega una nueva e innovadora explicación que está relacionada con la memoria cortoplacista de la población: en la actualidad la gente asocia crecimiento con inflación, ergo, si suben los precios es porque el país está creciendo. Muy interesante...
Por último afirma que la inversión sirve como herramienta anti-inflacionaria, pero en el mediano plazo (como vimos acá), y en cambio es inflacionaria en el corto, ya que aumenta la demanda agregada. Cualquier otro tipo de solución podría tener efectos recesivos, y por eso es que el problema casi seguramente se patee para después de las elecciones.

sábado, 2 de abril de 2011

La vigencia de Raúl Prebisch, 60 años después

Estudiando para un examen de la facu me encontré con este paper muy conocido de Raúl Prebisch: "El desarrollo económico de la América Latina y algunos de sus principales problemas". El mismo fue escrito en 1949, o sea hace más de 60 años.

Lamentablemente fue una de las primeras veces que leí a este autor, y esta es una de las cosas que critico de la carrera de economía en la UBA: leemos muy poco a los economistas argentinos.
Dejando de lado esto, me impresionó la vigencia del paper, en el cual no solo trata el tema del deterioro de los términos de intercambio sino también pone foco en los obstáculos que tuvo el proceso industrializador en América Latina. 
Dejo un par de extractos:

“La industrialización de América Latina no es incompatible con el desarrollo eficaz de la producción primaria. Por el contrario, una de las condiciones esenciales para que el desarrollo de la industria pueda ir cumpliendo el fin social de elevar el nivel de vida, es disponer de los mejores equipos de maquinaria e instrumentos, y aprovechar prontamente el progreso de la técnica, en su regular renovación. Necesitamos una importación considerable de bienes de capital, y también necesitamos exportar productos primarios para conseguirla. (…) La solución no está en crecer a expensas del comercio exterior, sino de saber extraer, de un comercio exterior cada vez más grande, los elementos propulsores del desarrollo económico.”

“Pero ello no significa que la exportación primaria haya de sacrificarse para favorecer el desarrollo industrial; no solo porque ella nos suministra las divisas con las cuales adquirir las importaciones necesarias al desenvolvimiento económico, sino también porque, en el valor de lo exportado, suele entrar en una proporción elevada la renta del suelo, que no implica costo colectivo alguno.”

“Es necesario definir con precisión el objeto que se persigue mediante la industrialización. Si se la considera como el medio de llegar a un ideal de autarquía, en el cual las consideraciones económicas pasan a segundo plano, sería admisible cualquier industria que substituya importaciones. Pero si el propósito consiste en aumentar lo que se ha llamado con justeza el bienestar mensurable de las masas, hay que tener presentes los límites más allá de los cuales una mayor industrialización podría significar merma de actividad.”

Lo primero hoy en día puede resultar un poco obvio. Aunque todavía se puede encontrar a algún desprevenido que crea que podemos encarar un proceso serio de desarrollo dejando afuera al agro. Y eso es imposible. No solo, como dice Prebisch, por ser el sector que aporta las divisas necesarias, sino además porque en la actualidad volvió a tener un rol protagónico que el país no puede desaprovechar; y eso significa industrializar también este sector, no quedarnos solamente con exportaciones de materias primas y en cambio generar bienes cada vez de mayor valor agregado.
Sin embargo, creo que en lo último está la clave (algo de esto ya había escrito en un post anterior). Uno de los problemas principales que tiene en la mayoría de los casos un proceso de industrialización es el de proteger por proteger. Y si a esto se le agrega el hecho de que tener un dólar competitivo no alcanza como instrumento de medida de política industrial, creo que estamos cerca de la situación argentina actual (ELY muestra esto con mucha claridad acá, acá y acá).
Entonces, de ganar en las próximas elecciones el kirchnerismo nuevamente, espero que uno de los objetivos primordiales (junto con la baja de la inflación) sea el de continuar avanzado en el proceso de industrialización (algo que es, en mi opinión, imprescindible para el desarrollo del país); pero que esto se haga con criterio.