lunes, 28 de febrero de 2011

Homenaje al blog

Bueno, no será un homenaje en realidad, pero en la nota se explica (por arriba) el concepto todavía-tan-vigente de "estructura desequilibrada" creado por Marcelo Diamand.

martes, 22 de febrero de 2011

¿Hacia dónde vamos?

Unos días atrás analicé el alto grado de capacidad utilizada por la industria y el principal problema que esto trae (más inflación). La conclusión fundamental de esto es que probablemente la Argentina esté llegando (si no lo hizo todavía) al pleno uso de los factores de producción, hecho que hizo reflotar más que nunca el debate de hacia dónde vamos. Y en esta discusión obviamente el tema principal es la industrialización. ¿Argentina se encuentra actualmente en un proceso de este estilo o simplemente aprovecha el famoso “viento de cola” de los precios de los commodities para exportar materia prima? ¿Existen medidas reales del gobierno que favorezcan el proceso de industrialización o solamente hay un efecto “derrame” del sector agroexportador hacia el resto de la economía? ¿Hay que seguir fomentando las exportaciones de commodities dada la coyuntura actual o se debería intervenir el mercado para volcarnos a productos con mayor valor agregado?
En varios post recientes de Lucas, Larry y Martín (acá, acá y acá) se tocaron varios de estos temas llegando a las siguientes conclusiones: según Lucas, Argentina efectivamente se encuentra prácticamente en su pleno uso de la capacidad por lo que para continuar creciendo sí o sí va a hacer falta inversión (ya que no puede seguir haciéndolo por el empuje de la demanda); Larry destaca que en el 2010 aumentó el proceso de sustitución de importaciones y que por primera vez las MOI (movilizadas por el sector automotriz) superaron a las MOA a pesar de haber existido un deterioro de los términos de intercambio con respecto a 2009; finalmente Martín analiza el tema de la enfermedad holandesa (destrucción de ramas industriales por culpa de la apreciación generada por la exportación de commodities) y se pregunta si realmente esto es un problema o no ya que como Argentina produce manufacturas de mala calidad, si estos sectores desaparecen volverán a aparecer rápidamente tras una nueva devaluación.
Como conclusión de todo esto se puede inferir que hoy en día la Argentina se encuentra en una situación muy favorable como para profundizar el (tímido) proceso de industrialización que se vino gestando hasta ahora. Favorable porque dada la coyuntura internacional actual por ahora no existe el principal freno de procesos industrializadores anteriores (la restricción del sector externo) y tímido porque en estos años no se vieron grandes medidas que fomenten esto y donde la principal herramienta a favor del sector fue el tipo de cambio competitivo. Acá es donde se ve lo que dice Martín, ya que no se observa un marcado crecimiento del valor agregado de los productos exportados industriales. Sin embargo, disiento con su opinión sobre borrar a estos sectores del mapa. Creo que es el momento de proteger a estos sectores (con medidas apropiadas  que fomenten una mejora en la producción, productividad, etc. y no proteger por proteger) para que en un futuro puedan lograr encontrarse en la frontera tecnológica, tal cual lo hicieron los países asiáticos. Por último, es más que claro que hace falta mayor inversión, que no solo permite el crecimiento sino que también actúa frenando la inflación.
Por todo esto es que celebro las medidas anunciadas en estos días (aumento del control de las importaciones y el plan estratégico industrial 2020) ya que muestran que efectivamente el gobierno ha decidido profundizar la industrialización del modelo.
Vamos bien...

jueves, 17 de febrero de 2011

El padre del aula

El 15 de febrero se celebró el bicentenario de la muerte de Domingo F. Sarmiento. Homenajes de todo tipo recorrieron el país y los principales diarios (acá y acá, por ejemplo).
No voy a escribir sobre todo lo bueno que hizo Sarmiento. Esa es historia harto conocida. Sin embargo, quiero enfocarme en ciertos puntos que la historia oficial suele olvidarse de comentar, principalmente su pensamiento xenófobo y su intención de regalar la Patagonia a Chile (donde vivió mucho tiempo exiliado).
Les dejo unos extractos recopilados que muestran un poco esto:

“Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos? Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer”. (Del discurso en el Senado de la Provincia de Buenos Aires, 13 de septiembre de 1859).

“No trate de economizar sangre de gauchos. Éste es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla, incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos”. (Carta a Bartolomé Mitre, 20 de septiembre de 1861).

“¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado”. (“El Progreso”, 27 de septiembre de 1844).

Y con respecto a la expropiación de la Patagonia:

“He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso. Magallanes pertenece a Chile y quizás toda la Patagonia. No se me ocurre, después de mis demostraciones, cómo se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra, ni pretexto de controversia queda”. (El Progreso 11 al 28 de Nov. 1842 y La Crónica 11/3 y 4/8/1849).

“La cuestión de Magallanes nos interesa bajo otro aspecto que no es puramente personal. En 1842, llevando adelante una idea que creíamos fecunda en bienes para convicción de que aquel territorio era útil a Chile e inútil a la República Argentina". (El Progreso, diario chileno dirigido por Sarmiento, 28 de noviembre de 1842).

“Téngase presente además, que todas las cartas geográficas hechas en Europa, ponen los límites a la República aquélla, el Río Negro al Sud, demarcando separadamente la Patagonia como país distinto, y aunque este hecho no constituya derechos en favor de nadie, muestra ya la opinión de todos los pueblos con respecto a aquellos parajes, que la colonización española no ha ocupado; y no sabemos si sería obra de caridad arrebatar el terreno para poblarlo, a un gobierno como el argentino, que no es capaz de conservar poblado el que le dejó sometido y pacificado la España”.
(“La Crónica”, de Santiago de Chile, 29 de abril de 1849).

martes, 15 de febrero de 2011

La inflación no es un problema macro

Ayer Martín Gonzalez Eiras publicó un post afirmando que se logró concientizar a la población sobre los males de la inflación. Sin embargo, no gracias a los incesantes post de la BEA sino porque le está ganando al bolsillo.
Para afirmar lo anterior se basó en esta nota del diario La Nación cuyo título establecía que "el 74% de los argentinos se siente afectado por la inflación". Cabe aclarar que la encuesta fue realizada por Poliarquía.
Ahora bien, ¿no resulta un poco engañoso este título (o, en realidad, esta pregunta)? Yo creo que sí. A la gran mayoría (o por lo menos al 74% como dice la nota) que se le pregunte seguramente diga que la inflación lo está afectando. La pregunta importante sería cuánto lo está afectando.
Con los precios subiendo todos los meses mientras que los sueldos lo hacen una vez por año es muy probable que uno se sienta tocado por la inflación. Capaz para un economista no, ya que haciendo un par de cuentas puede llegar a la conclusión de que su sueldo está aumentando más que los precios (o no). En sintonía con esto, otra de las preguntas realizadas en la encuesta era cuál era el problema que lo afectaba personalmente. La inflación quedó tercera, pero solamente con el 8%.
Además quisiera resaltar otro resultado de esta encuesta que creo es mucho más importante y digno del título de la nota: cuando se les preguntó cuál era el mayor problema que afecta al país, la inflación apareció recién en el sexto lugar con solamente el 3%.
Con esto espero explicar la burrada que puse de título...

lunes, 14 de febrero de 2011

Un tipo de cambio depreciado, ¿fomenta la desindustrialización?

La teoría económica ortodoxa nos enseña que un tipo de cambio muy depreciado permite mantener los salarios bajos y por lo tanto fomentar el desarrollo de las industrias intensivas en mano de obra. Es más, según ésta el tipo de cambio no tendría que considerarse una variable de política económica ya que los bancos centrales no deberían tener una meta sobre el tipo de cambio real o nominal.
Por otro lado, un tipo de cambio apreciado, fomenta el crecimiento y desarrollo de las empresas a través de la competencia generada por los productos importados.
Sin embargo, un estudio realizado por Rodrik (2005)[1] muestra que sucede todo lo contrario:
“En el contexto de la teoría que acabo de describir en forma muy resumida, un tipo de cambio real competitivo amplía la rentabilidad real de los bienes comerciables, acrecienta la cantidad de inversiones en los sectores de bienes comerciables que se vuelven rentables, suponiendo que todos los demás factores se mantengan invariables y, por lo tanto, en términos probabilísticos, amplía el número de industrias realmente rentables que despegan y que a la larga resultan ser exitosas. Por eso se puede decir categóricamente que existe una relación entre el tipo de cambio real y la calidad de las exportaciones.”
En el gráfico siguiente se puede observar la relación entre una medida de la sobrevaloración del tipo de cambio real en el período 1994-2003 y la calidad de la canasta de exportaciones. Se puede ver, además, que los países que aparecen cerca del origen en el gráfico tenían un tipo de cambio relativamente subvalorado, mientras que los que aparecen alejados del origen tenían un tipo de cambio sobrevalorado en el mismo período.
Una vez más la ortodoxia económica está equivocada...




[1] Rodrik, Políticas de Diversificación Económica, Revista de la CEPAL Nº87, 2005.

jueves, 10 de febrero de 2011

CLARIN MIENTE

La nota de tapa de martes de clarín hablaba sobre el fuerte aumento de los precios en frutas y verduras. En esta se explicaba que los precios de este rubro se habían incrementado entre un 20% y un 70% en el último mes. Para afirmar esto se basaban en un relevamiento realizado con  los precios de ADELCO (Asociación de Defensa al Consumidor), Coto Digital y el Mercado Central.
A continuación se muestra el siguiente cuadro que también formaba parte de la nota:

Y ahora les muestro los datos que recopilé de la página del Mercado Central y de Coto Digital (al día de hoy, miércoles 10 de febrero):
Sin comentarios...

martes, 8 de febrero de 2011

Y dale con la inflación!

En sintonía con el post escrito unos días atrás, vuelvo a la carga con el tema de la inflación. Como se explicó, una de las causas de este fenómeno son los denominados “cuellos de botella” que se producen en ciertas ramas de la economía a causa de una reducción en la oferta o un incremento en la demanda (comúnmente conocida como inflación estructural).. 
Si se observa el grado de la capacidad instalada de los últimos años se puede notar que en los últimos meses son varios los sectores que están prácticamente trabajando a su máxima capacidad: metales, petróleo, químicos, textiles, alimentos y papel (hay que destacar que las industrias básicas de todas formas suelen trabajar a su máxima capacidad para aprovechar todos sus recursos).
El problema principal de esto es que si no se cuenta con capacidad productiva, todo aumento de demanda se verá traducido en un aumento en los precios. El mecanismo de transmisión sería el siguiente: el empresario, ante un aumento de la demanda tiene dos opciones; incrementar sus recursos (contratar más empleados o utilizar más máquinas) o aumentar el precio. Si la primer opción no es posible entonces el aumento de precios se hará efectivo.
Más grave todavía es el hecho de que la mayoría de los sectores está atravesando por esto, lo que generaría ya no una inflación del tipo estructural en sectores aislados sino una de demanda, ya que la Argentina estaría llegando a su "pleno empleo" de los factores.
Ante esta situación existen varias soluciones: por el lado de la oferta, invertir, reducir las exportaciones (en las ramas que sea posible) o aumentar las importaciones; por el lado de la demanda, la única opción posible para desacelerarla es enfriar la economía.
Dado que se viene un año electoral, la opción de enfriar está fuera de discusión. El aumento en inversión va a ser necesario, aunque esta solución no se va a reflejar en el corto plazo. Por lo tanto queda la opción de reducir las exportaciones y/o aumentar las importaciones en los sectores que no puedan hacer frente a su demanda. Ésta, si bien parece la mejor para el problema del corto plazo, también tiene un costo político, ya que el superávit comercial seguramente se vea reducido o eliminado. Ante cualquier escenario posible, creo que esto tendrá (en realidad ya está teniendo) un impacto negativo. Sin embargo me atrevo a decir que lo más probable es que se patee este problema para después de las elecciones dado que hasta el momento no se vieron acciones por parte del gobierno.