lunes, 19 de septiembre de 2016

El salario no es una medida de competitividad (I)



Y así podríamos seguir probablemente con la mayoría de los principales referentes del gobierno, incluido el Presidente. Esto se debe a que muchos de ellos, siendo empresarios, conciben al salario como el principal costo que debe reducirse si se quiere mejorar la competitividad.

El argumento es sencillo y se utiliza principalmente para la competencia internacional: si los salarios crecen más que la depreciación del tipo de cambio, entonces los costos salariales denominados en dólares aumentan, erosionando la posibilidad de competir en los mercados internacionales. De aquí que esto sea comúnmente conocido como competitividad “cambiaria”.

La mejora en la competitividad cambiaria estaría asociada, por un lado, con la posibilidad de exportar más productos (que antes no se exportaban porque no les daba para competir) y, por otro, con mayores cantidades exportadas de los bienes que ya se venían exportando (incentivados por la mejora en la rentabilidad). Por ende, i) si se reducen los salarios en dólares; ii) se pasaría a exportar una mayor cantidad de bienes; iii) la economía argentina crecería más; y iv) todos los argentinos nos veríamos beneficiados.

Resulta evidente que el proyecto de país de un gobierno debería tener como principal objetivo el punto iv). Le vamos a dar el beneficio de la duda al gobierno de Macri, ya que las principales medidas tomadas hasta ahora no parecen respetar ese criterio, y vamos a suponer que tiene este mismo objetivo. Con lo cual, para que el argumento anterior logre ese acometido deberían cumplirse los cuatro puntos marcados en el párrafo anterior.

En esta entrada vamos a meternos con el primero de esos puntos, que a priori parecería lo más sencillo: cómo reducir los costos salariales en dólares. La forma más directa es a través de la devaluación del tipo de cambio[1]. Cuando esto sucede, automáticamente se reducen en la misma cantidad los costos salariales en dólares de los bienes que se exportan. Si, por ejemplo, una empresa exportaba 10 toneladas a un precio de 350 usd/ton y los salarios representaban el 30% de sus ventas (digamos 3 trabajadores que cobraban 5.250 pesos cada uno, lo que representa un costo salarial de 1.050 usd), una devaluación del 10% del tipo de cambio (de 15 a 16,5 $/usd) se traduce en una reducción del costo salarial en dólares también del 10% (mientras que la empresa sigue exportando por 3.500 usd, sus costos en dólares ahora son de 954,5 usd).

El problema, como todos sabemos, es que las empresas locales también van a tratar de aumentar sus precios en la misma proporción (o lo más que puedan, dada la estructura de su mercado). Eso significa que tras la devaluación se va a observar un aumento en la tasa de inflación, que va a repercutir en las negociaciones salariales siguientes, donde los trabajadores buscarán recuperar el salario perdido. Si esto llegara a suceder, la “competitividad” ganada tras la devaluación se vería rápidamente erosionada. Incluso puede suceder que la devaluación genere una pérdida mayor de competitividad, si el gobierno decide no continuar devaluando el tipo de cambio y la tasa de inflación se mantiene en un nivel mayor debido a la dinámica inercial desencadenada.

Con lo cual, para que la devaluación sea exitosa en términos de competitividad, los salarios no deberían aumentar en la misma proporción, algo que a priori no sucedería de forma automática y menos aún cuando los trabajadores se encuentran organizados sindicalmente. De aquí la insistencia por parte del gobierno de no reabrir paritarias o de plantear que en el futuro las discusiones salariales sean en base a la productividad de cada sector (algo que casi por definición anularía la puja distributiva).

Otra estrategia, que en parte refuerza a la anterior, es la de desacoplar los precios locales de la evolución del tipo de cambio; es decir, que cuando se devalúa el tipo de cambio eso no se traduzca en un aumento de los precios (con el consecuente incremento de los salarios). Este es uno de los principales argumentos que sostiene el BCRA para aplicar un esquema de metas de inflación, que comenzará a funcionar a partir del 26 de septiembre. La justificación sería que tras la devaluación los empresario aumentan sus precios “por las dudas”, anticipando que la inflación va a aumentar y tratando de resguardarse frente a eso. Si todos actúan de manera similar, la inflación efectivamente aumenta, pero sin estar avalada por un incremento de los costos (un buen ejemplo de lo que se conoce como profecía autocumplida). Cabe destacar que para que esta estrategia funcione, de todos modos los trabajadores deberían resignar el poder adquisitivo perdido en la paritaria de 2016.

Como se puede observar, no resulta obvio ni sencillo que se logre este primer punto de la cadena secuencial presentada más arriba. En gran parte depende de que los trabajadores asuman el costo de la devaluación, resignando el poder adquisitivo perdido durante este año. Para eso, no solo no deberían reabrirse las paritarias sino que, a principios del año próximo cuando se discutan las próximas negociaciones salariales, con una inflación para ese entonces que probablemente ronde el 25%, los sindicatos deberían conformarse con aumento en torno al 20% (en línea con el 17% de inflación esperada para el BCRA). Por algo Sturzenegger dijo recientemente que “la batalla contra la inflación recién está por comenzar”.



[1] Más adelante vamos a analizar una forma genuina de lograr este objetivo.

domingo, 21 de agosto de 2016

Los desafíos que plantea el neoliberalismo "aggiornado"

Copio a continuación el texto que había preparado para la charla de ayer en el "Foro para la construcción de una mayoría popular":

En primer lugar, y aprovechando que uno de los principales puntos que se vino analizando a lo largo de todo el congreso es el reconocimiento del avance neoliberal en toda la región y las características particulares que adquiere en Argentina por medio del gobierno de Macri, quisiera discutir brevemente los postulados teóricos que definen a un gobierno de corte “neoliberal” y las ideas que se encuentran por detrás. Esto es debido a que por lo general se lo suele presentar de una manera un tanto caricaturezca que lo concibe como un gobierno que busca no intervenir de ninguna manera, lo cual no solo es incorrecto sino que además esto termina favoreciendo al propio discurso neoliberal.
El surgimiento del neoliberalismo puede ubicarse en el Coloquio Walter Lippmann, llevado a cabo en 1938 y que reunió a una gran cantidad de filósofos, economistas y teóricos liberales (entre los que se destacaban el propio Lippmann, Rougier, Hayek y Mises), cuyo objetivo era precisamente analizar el fracaso de la doctrina liberal clásica y a partir de eso buscar la manera de reformularlo ante la avanzada socialista. Hubo un reconocimiento tácito de que el fracaso de estas ideas estaba vinculado con la defensa a ultranza de una libertad sin ningún tipo de restricciones, el famoso “laissez faire”.
Lo que estos teóricos advirtieron fue que en la realidad no existe la posibilidad de que surja espontáneamente un mercado autoregulado. Esto es porque las sociedades son criaturas del derecho y de Estado: Toda propiedad, todo contrato, toda sociedad existe porque existen derechos, garantías y obligaciones cuya aplicación se puede asegurar cuando son sancionados por la ley a través del Estado. Es decir, como sociedad estamos vinculados por medio de un conjunto denso de obligaciones y de derechos que instauran cierta reciprocidad y estructuran nuestras relaciones.
La diferencia principal radicaba entonces en concebir al liberalismo como un liberalismo activo dirigido a la creación consciente de un orden legal en cuyo interior la iniciativa privada, sometida a la competencia, pueda desarrollarse con toda libertad. Es decir, y como había demostrado Polanyi, que el mercado autorregulado es producto de la acción política deliberada.
A partir de esa definición, el primer punto que quisiera marcar es que los gobiernos neoliberales son gobiernos que intervienen activamente en la economía con el objetivo de transformar el marco legal y la estructura económica para que funcione como ellos creen que debe funcionar.
Con lo cual, vemos que el gobierno de Macri es neoliberal, pero que no es lo mismo que el neoliberalismo de los ’90. No es lo mismo que los ’90 porque por primera vez en la historia argentina la derecha asumió el poder democráticamente, con un discurso que podemos considerar lavado pero que claramente era un discurso de derecha. Y la sociedad eligió eso (o por lo menos una parte mayoritaria de la misma). Volveremos luego sobre este tema del discurso.
Es neoliberal porque, como se desprende de la definición que presentamos anteriormente, es un gobierno que desde el primer día intervino activamente con el objetivo de transformar el marco regulatorio que rige la dinámica económica. Y que entiende que para sostenerse en el poder debe volver a ser legitimado en las urnas, lo que implica sostener sus bases de apoyo y tratar de contener, hasta donde se pueda, al resto.
Esto queda claro cuando se analiza las medidas tomadas en estos primeros meses: respecto del marco regulatorio, tenemos la eliminación de los controles de cambios, arreglo con los fondos buitres, liberalización de las tasas bancarias, quita de retenciones, entre otras; mientras que también encontramos algunas medidas paliativas de corte social como el reintegro del IVA a los jubilados, el aumento del seguro de desempleo, AUH para monotributistas, entre otras.
De acá también se infiere su matriz ideológica, ya que el gobierno buscó modificar la distribución de los ingresos, haciéndolos claramente más regresivos. Pero a la vez se debe advertir que esto fue acompañado de las medidas paliativas de carácter “social” mencionadas, y por ende sin llevar a cabo un ajuste brutal (como a priori algunos pensaban que podía llegar a hacer).
Esto refleja que el PRO entiende que modificar el marco económico y la distribución de los ingresos es un proceso que no se hace de un día para el otro, que lleva tiempo. Y, además, que para eso no alcanza con medidas que transfieran ingresos, con lo cual probablemente también busquen desmantelar las instituciones vinculadas a lo que podemos llamar el “Estado de bienestar” que el kirchnerismo logró construir. Aquí creo que indudablemente van a ir por la reforma del mercado laboral, que es el principal obstáculo a su manera de pensar la economía.
Esto es un rasgo fundamental de este neoliberalismo “aggiornado”, que refleja que entiende de política y que implementa las medidas económicas en función de eso, y no a la inversa. Al igual que con el kirchnerismo, la política sigue primando sobre la economía. En definitiva, esto está mostrando que el PRO es un gobierno con clara vocación política, que busca construir y que tiene un programa de largo plazo, un proyecto de país al cual aspiran.
A esto se le agrega un grado mayor de complejidad, porque el discurso neoliberal está tan bien articulado que hoy en día se presenta directamente como una concepción del mundo, como diría Gramsci. Es decir, que el neoliberalismo, antes que una ideología o una política económica es, de entrada y ante todo, una racionalidad. Y que, en consecuencia, esta racionalidad tiende a estructurar y a organizar, no sólo la acción de los gobernantes, sino también la conducta de los gobernados.
Como sostiene Foucault “gobernar es estructurar el campo de acción posible de los demás“, es decir, el arte de gobernar consiste en dirigir indirectamente la conducta de los individuos, influenciarlos a que hagan lo que uno quiere. Si el gobierno quiere que un individuo vaya de “A a B” y para eso lo obliga por la fuerza física, probablemente lo logre, aunque eso no va a durar mucho. Ahora, si le construye un camino y le dice “sos libre para decidir qué hacer, y ahí enfrente está el progreso”, cambia bastante la cosa.
A largo plazo, la hegemonía del poder solo se puede sostener mediante el consenso, y eso el neoliberalismo lo tiene muy aceitado. Por un lado, el discurso del gobierno apela y se defiende constantemente a partir de un concepto tan fuerte y difícil de rebatir como la promoción de la “libertad”, pero por otro interviene activamente en los marcos legales, para que los individuos decidan “con total libertad” aquello que obligatoriamente tienen que elegir.
Todo esto nos tiene que hacer darnos cuenta que el neoliberalismo es un aparato sumamente poderoso. Pensarlo como un Estado “bobo” que no interviene en la economía sería subestimarlo terriblemente. Y esa subestimación, lleva a esta idea de que "la van a chocar", lo cual es un error aún más grave. No solo por los argumentos presentados, sino porque además esa idea puede llevar al adormecimiento de la militancia, creyendo que alcanza con esperar.
Sumado a lo anterior, y yendo a temas más económicos, no nos tenemos que olvidar que el pilar fundamental que hasta ahora sostiene a este nuevo modelo es el endeudamiento externo, y que la herencia fue haberles dejado un país desendeudado. Con lo cual, tienen bastante margen de maniobra. Basta con recordar que para llegar al 2001 tuvimos que sufrir antes más de 10 años del neoliberalismo más salvaje.
Esta vez no solo no es tan salvaje (por lo menos hasta ahora), sino que además está la posibilidad de que la economía vuelva a crecer en 2017. Si la inflación comienza a desacelerarse, como probablemente suceda, eso va a venir acompañado de un repunte en el nivel de consumo que, sumado a lo que pueda aportar el agro, podrían alcanzar para lograr un crecimiento moderado para el año que viene.

Todo esto demanda la realización de mayores esfuerzos intelectuales y organizativos para amalgamar esas resistencias, para que confluyan en un proyecto de que privilegie los intereses de los trabajadores y las mayorías populares. Y esto debe hacerse cuanto antes, porque cada día de gobierno que pasa es una oportunidad para que el gobierno y el dispositivo mediático logren que su discurso vaya permeando en la sociedad, logrando que se instale en el sentido común de las personas, racionalizándolo y haciendo cada vez más difícil su disputa. Es un desafío sumamente complicado, pero que sabemos que no es imposible, si no, no estaríamos aquí presentes. Muchas gracias.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Primer Foro para la Construcción de una Mayoría Popular

Este SÁBADO 20/8 se estará realizando el Primer FORO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA MAYORÍA POPULAR en la Facultad de Cs. Sociales (Santiago del Estero 1029), a partir de las 13hs y hasta las 19hs, que será el último Panel de Cierre.

El objeto es este Foro es crear un ámbito de discusión ampliado que habilite a la contraposición de ideas con ánimos de que el debate aporte herramientas para la construcción de cara al futuro. 

CRONOGRAMA

Paneles -Inicio 14hs-

MOV. ESTUDIANTIL
Pablo Chango Móbili - Presidente del Centro de Estudiantes de Sociales -
María Monza - Presidenta CNBA
Julián Saragüeta - UTN
Doyel Gutiérrez -Presidente del Centro de Estudiantes de Psicología-
Verónica Zarza - Presidenta del Centro de Estudiantes Joaquín V. González
Adrián Lutvak - Presidente FUBA

DESAFÍO CIUDAD DE BUENOS AIRES
Javier Andrade
Patricio Del Corro
Lorena Pokoik
Laureano Bielsa
Jonathan Thea
Tito Nenna

MOV. OBRERO
Sergio Palazzo - La Bancaria
Claudio Dellecarbonara -PTS Subte-
Daniel Catalano -ATE Capital-
Eduardo López - UTE-

COYUNTURA INTERNACIONAL
Eduardo Valdez
Ayelén Oliva
Husni Abdel Wahed (Embajador de Palestina)
Carlos Martínez Mendoza -Embajador de Venezuela-
           
ORGANIZACIÓN POPULAR y ECONOMÍA SOCIAL
Paula Penacca -Legisladora de la Ciudad de Buenos Aires-
Padre Charly -Cura Villa 21-24-
Nicolás Caropresi -CTEP, Cartoneros, Patria Grande, 1124252688-
Martín Casasola (CTEP de Seamos Libres)
Eduardo Montes -Fábricas Recuperadas-

COYUNTURA ECONÓMICA
Augusto Costa -Ex Secretario de Comercio Interior-
Alfredo Zaiat - Director del suplemento económico «Cash» en Página 12-
Fernanda Vallejos
Juan Manuel Telechea -Fundación Germán Abdala-
Martín Pollera -Subsecretario de Promoción de Inversiones Productivas. Municipalidad de Florencio Varela-

COMUNICACIÓN
Tristán Bauer - Director de Cine y ex presidente de RTA (Radio y Televisión Argentina)
Gabriela Cerruti - Periodista, escritora y ex legisladora porteña por el FPV
Edgardo Esteban (Telesur) - Escritor, periodista, corresponsal de Telesur en Argentina
Garganta Poderosa
Julia mengolini - Periodista en FM Futurock, El Diario (C5N)

GÉNERO
Mayra Mendoza -Diputada Nacional FPV-
Vida Morant -Directora Bachillerato Trans Mocha Celis-
Marisa Herrera -Dra. en Derecho de Familia
Mario Pecheny -Sociólogo especializado en Género-

DERECHOS HUMANOS Y VIOLENCIA INSTITUCIONAL
Nilda Garré
Leo Grosso
Horacio Pietragalla
Pablo Ferreyra

CIENCIA Y UNIVERSIDAD 
Daniel Filmus
Roberto Salvarezza
Federico Thea
Martín Scalabrini Ortiz
Científicos y Universitarios Autoconvocados

PANEL CENTRAL DE CIERRE -19hs-
COYUNTURA POLÍTICA. DESAFÍOS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA NUEVA MAYORÍA EN LA ARGENTINA.

Axel Kicillof
Leandro Santoro
Gustavo Menéndez -Intendente Merlo-
Itai Hagman

Más info por acá

viernes, 5 de agosto de 2016

Noticias de ayer

Copio a continuación una síntesis impecable que describe la situación heredada y su vínculo con lo que vino después:

A la inversa que Tocqueville o Mill, que deploraban la apatía de los modernos, los liberales actuales se quejan del «exceso de democracia» surgido en estos años, o sea, el ascenso de las reivindicaciones igualitarias y el deseo de participación política activa de las clases más pobres y más marginalizadas. Según ellos, la democracia política sólo puede funcionar normalmente con cierto grado de «apatía y de no-participación por parte de ciertos individuos y ciertos grupos». Retomando los temas clásicos de los primeros teóricos neoliberales, llegan a reclamar que se debe reconocer que «hay un límite deseable para la extensión indefinida de la democracia política».
Esta llamada a poner «límites a las reivindicaciones» traducía a su manera la entrada en crisis de la antigua norma fordista. Esta última conjugaba los principios del taylorismo con reglas de reparto del valor agregado favorables a un alza regular de los salarios reales (indexados en función de los precios y las ganancias de productividad). Esta articulación de la producción con el consumo de masas se apoyaba, además, en el carácter relativamente autocentrado de ese modelo de crecimiento que garantizaba cierta “solidaridad” macroeconómica entre el salario y las ganancias.
Las características de la demanda (poca diferenciación de los productos, elasticidad elevada de la demanda en relación a los precios, progresión de los beneficios) correspondían a la satisfacción progresiva de las necesidades de los hogares en forma de bienes de consumo y equipamiento. De este modo el crecimiento sostenido de los beneficios, asegurado por el aumento de los incrementos en productividad, permitía que la producción masiva fluyera hacia mercados esencialmente domésticos. Sectores industriales poco expuestos a la competencia internacional desempeñaban un papel motor en el crecimiento.
La organización de la actividad productiva se basaba en una división del trabajo muy elevada, una automatización incrementada pero rígida, un ciclo de producción/consumo largo, que permitían obtener economías de escala sobre bases nacionales e incluso internacionales. Se comprende que tales condiciones harían posibles, en el plano político y social, equilibrios y ajustes que articulaban hasta cierto punto la valorización del capital con un aumento de los salarios reales. Pero luego el modelo «virtuoso» del crecimiento fordista tropieza con límites endógenos. Las empresas experimentan entonces un descenso muy sensible de sus tasas de beneficio. Esta caída de la «rentabilidad» se explica por el enlentecimiento en los incrementos de productividad, debido a la relación de fuerzas sociales y la combatividad de los asalariados, debido a la fuerte inflación amplificada por la recesión.
La estanflación pareció firmar el acto de defunción del arte keynesiano de «pilotar la coyuntura», que suponía el arbitraje entre la inflación y la recesión. La coexistencia de ambos fenómenos, altas tasas de inflación y de desempleo, parecía desacreditar los instrumentos de la política económica, en particular, la acción benéfica del gasto público sobre el nivel de la demanda y el nivel de actividad y, en consecuencia, sobre el nivel de empleo.
La nueva política monetarista se esfuerza precisamente por responder a los dos problemas principales que constituían la estanflación y el poder de presión ejercido por las organizaciones de asalariados. Rompiendo la indexación de los salarios en función de los precios, se trató de transferir la sangría producida por la crisis al poder de compra de los asalariados en beneficio de las empresas. Los dos ejes principales del vuelco de la política económica fueron la lucha contra la inflación galopante y la restauración de las ganancias empresariales. El aumento brutal de las tasas de interés, a costa de una severa recesión y un aumento del desempleo, permitió lanzar rápidamente una serie de ofensivas contra el poder sindical, recortar los gastos sociales al mismo tiempo que los impuestos y favorecer la desregulación.

Como mencionábamos al principio, lo anterior es una síntesis impecable que describe lo sucedido en las potencias mundiales durante 1960 y que sirve para entender lo que vino después…



viernes, 29 de julio de 2016

Metas de inflación y crecimiento

Les adjunto el resumen de un trabajo que escribimos desde el Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de la Fundación Germán Abdala sobre las metas de inflación, el nuevo régimen de política monetaria que implementará el BCRA desde septiembre.

Resumen ejecutivo
La reducción de la inflación es el objetivo casi excluyente de las nuevas autoridades del BCRA. Esto implica abandonar el énfasis de los últimos años en materia de promoción del empleo y desarrollo económico.
La política monetaria elegida para lograrlo es el Sistema de Metas de Inflación (SMI), que se espera implementar desde septiembre. El SMI viene siendo aplicado por varios países de la región durante las últimas décadas, y ha convivido con procesos de desinflación, aunque es relativamente novedoso y tiene implicancias macroeconómicas todavía inciertas.
Para el SMI, el “exceso de demanda” es la principal causa de la inflación y el BCRA mediante la gestión de las tasas de interés, puede regular el ciclo económico, y mantener la inflación en torno a las metas. Sin embargo, este esquema enmudece el conflicto distributivo como explicación de la inflación, desconoce el rol del mercado interno y el consumo como impulsores de la inversión y no presta debida atención a la relación entre tipo de cambio, distribución del ingreso y estructura productiva.
La construcción de reputación es un pilar fundamental para el SMI. Es por ello que bajo este esquema, cuando el BCRA anuncia una meta de inflación, se compromete a cumplirla a como dé lugar. Sin embargo, la retórica del gobierno respecto de su compromiso con la baja de la inflación ya tuvo su primer traspié. El ministro Prat Gay debió reconocer que la meta de 25% anunciada no se cumplirá, y que la inflación ya se encuentra por encima del 40%.

La persistencia del proceso inflacionario en un contexto recesivo, las dificultades con que se han encontrado las autoridades para alcanzar las metas autoimpuestas y las implicancias de mediano plazo para el diseño institucional de la política económica, advierten sobre la necesidad de una debate más amplio -con un rol central para el Congreso de la Nación- sobre la pertinencia del SMI en Argentina.

miércoles, 20 de julio de 2016

Perfección


Vamos a celebrar la estupidez humana,
la estupidez de todas las naciones 
a mi país y a su corte de asesinos, 
cobardes, estupradores y ladrones. 

Vamos a celebrar la estupidez del pueblo, 
la policía y la televisión. 
Vamos a celebrar nuestro gobierno 
y nuestro estado que no es nación, 

celebrar las juventudes sin escuela, las crianzas muertas. 
Celebremos nuestra desunión. 
Vamos a celebrar Eros y Tanatos 
Persephone y Hades . 

Vamos a celebrar nuestra tristeza, 
conmemorando nuestras vanidades. 
Vamos conmemoremos como idiotas 
cada febrero y feriado, 

todos los muertos en las calles. 
Los muertos por falta de hospitales. 
Vamos a celebrar nuestra justicia, 
la ganancia y la difamación. 

Vamos a celebrar los preconceptos y el voto de los analfabetos.
Conmemorar el agua sucia y todos los impuestos, 
quemadas, mentiras y secuestros. 
Nuestro castillo de cartas marcadas 

el trabajo esclavo, el pequeño universo, 
toda hipocresía y toda afectación, todo robo y toda indiferencia.
Vamos a celebrar las epidemias y la hinchada festejando al campeón. 
Vamos a celebrar el hambre 

y no tener a quien oír y nadie a quien amar, 
seguir alimentando las maldades. 
Vamos a aplastar a un corazón. 
Vamos a celebrar nuestra bandera. 

Nuestro pasado del absurdo glorioso. 
Todo lo gratuito y feo, todo lo que es normal. 
Vamos a cantar juntos el himno nacional. 
La lagrima verdadera, 

vamos a celebrar nuestra nostalgia, 
conmemorando nuestra soledad. 
Vamos a festejar la envidia, 
la intolerancia y la incomprensión. 

Vamos festejemos la violencia y olvidemos a nuestra gente 
que trabajo honestamente la vida entera 
y ya no tiene mas derecho a nada. 
Vamos celebremos la aberración de toda nuestra falta de conciencia, 

nuestro desprecio por la educación. 
Vamos celebremos el horror de todo esto con fiesta velorio y cajón. 
Esta todo muerto y enterrado ahora, 
ya que también podemos celebrar... 

la estupidez de quien canto esta canción... 
Ven mi corazón esta con prisa. 
Si la esperanza esta dispersa, 
es la verdad que me libera, 

basta de maldad y de ilusión. 
Ven, amar es una puerta abierta. 
Va llegando la primavera. 
Nuestro futuro recomienza. 
Ven que lo que viene es perfección



viernes, 10 de junio de 2016

Impacto del proyecto macrista en la sostenibilidad de las jubilaciones

Junto a varios colegas lanzamos el Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de la fundación Germán Abdala. El objetivo del instituto es llevar a cabo un seguimiento de la economía y aportar información para el debate público, tan necesario en estos tiempos.
Les adjunto el link al primer trabajo que realizamos, y más abajo un resumen del mismo:

Los sistemas previsionales suelen analizarse en base a tres dimensiones: cobertura, nivel de jubilaciones y sostenibilidad en el tiempo. Existe una clara tensión al buscar un sistema con elevada cobertura, elevado nivel de jubilaciones y que al mismo tiempo, sea financieramente sostenible en el tiempo.

En los últimos años se ha logrado un notorio incremento en la cobertura previsional, a la vez que mediante la movilidad jubilatoria se alcanzó un haber mínimo elevado tanto en términos históricos como en su comparación regional.

Ahora bien, estas políticas pudieron sostenerse en buena medida producto de un menor incremento para aquellas jubilaciones que se encontraban por encima del haber mínimo. Este costo motivó una serie de demandas judiciales que fueron encontrando sentencias a favor de los demandantes y llevó a que el Estado pague, si bien con considerable demora, la recomposición de haberes que ordenaba la justicia.

El proyecto de Ley que el Poder Ejecutivo envió reconoce una deuda previsional con aquellos haberes por encima de la mínima. Implica el pago de forma masiva a un gran número de jubilados, que incluye a los jubilados que tienen sentencia judicial, a los que habiendo realizado la demanda aún no cuentan con aquella y también a los jubilados que potencialmente podrían realizar una demanda similar.

El debate público sobre este proyecto se ha orientado a discutir cuánto y cuándo se paga, mientras que poco se está discutiendo sobre el efecto que tendrá sobre la sostenibilidad del sistema una vez que se hayan recompuesto los haberes como lo establece el proyecto.

Las consecuencias más profundas del pago de sentencias tendrán efectos que se extenderán a las próximas décadas, y comprometen seriamente las posibilidades de plantear una reforma al sistema previsional en 2019 que beneficie a los futuros jubilados.

Aun considerando una proyección macroeconómica optimista, la dinámica detrás del proyecto conduce a un escenario para 2019 en el que el FGS se habrá reducido en un 60%, consumiendo en solo 3 años más de la mitad del stock con el que se cuenta actualmente. A su vez, producto de la ausencia de nuevas moratorias y de altas en la pensión universal, se induciría a una caída en la cantidad de adultos mayores cubiertos por el sistema a partir del 2020.


En caso de avanzar con este proyecto, en unos años la situación financiera de ANSES podría alcanzar tal deterioro que llevará a colocar sobre la agenda pública el debate de temas tan sensibles como la edad jubilatoria, la cantidad mínima de años de aportes, la regla de actualización de jubilaciones o el propio carácter público y solidario del sistema actual.

jueves, 26 de mayo de 2016

Lanzamiento de la Fundación German Abdala

Mañana a las 16:30 en la Facultad de Sociales de la UBA se realizará el lanzamiento de la Fundación German Abdala y contará con las exposiciones de Álvaro García Linea, Emir Sader y Eduardo Rinesi.


jueves, 28 de abril de 2016

Cronograma de Congresos de economía

En la segunda parte de este año se vienen una seguidilla de Congresos muy interesantes. Mando las fechas y la información importante de cada uno:

- 30 de septiembre y 1 de octubre: II Congreso de Economía Política (Santa Fe)
Más info acá

- 12 y 13 de octubre: Tercer Congreso de Economía Política (CCC-UNQUI)

- 9 y 10 de noviembre: Segundo Congreso de Economía Política Internacional (UNM)
Más info acá

- 23 y 24 de noviembre: Congreso de Economía Política (EPPA-UNGS)
Más info acá